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miércoles, 26 de junio de 2013

JAVIER BASSECOURT: UN PINTOR EN LA MEZQUITA DE CÓRDOBA


Luz de trascoro, obra de Javier Bassecourt. Óleo sobre tabla, 40x100 cm.


Durante los cinco días que duró el pasado curso de pintura, me encargué de llevar en la kangoo, desde la residencia de Reul al Museo, al modelo Ivo Plamenov (quien se merece otra entrada) y a Javier Bassecourt, un pintor amigo de Alfonso Alonso, así como a dos alumnos del curso: Marcelo Morais, que repetía curso desplazándose desde Argentina, y Julio Anaya, que viajó conmigo desde Málaga.
 Cinco días, con sus idas y sus vueltas, dan para mucho, y una termina haciendo amistad o afianzando las ya existentes. En el marco de esas amistades, me traje tres libros acerca de diferentes exposiciones de Bassecourt y un bonito bolso de cuero de tierras argentinas.
 Ahora, después de volver a casa y conforme han pasado los días y he dejado reposar todo ese mejunje de conocimientos, emociones, sensaciones y sentimientos, toca meditar sobre lo vivido, revisar las notas que allí tomé, buscar en internet la obra o el blog de tal o cual compañero, y leer los libros y catálogos traídos, en este caso el volumen Minotauromaquia, que recoge la última obra de Andrés García Ibáñez, La honda presencia, con 20 poetas al encuentro de Antonio López, y los catálogos de Bassecourt. Pues bien, es a estos últimos a los que he dedicado los pocos ratos libres que he tenido este fin de semana. Y me ha alegrado comprobar que la idea de persona y artista que me transmitió en Olula es la misma que reflejan sus cuadros y los textos que los acompañan.


Perdón, obra de Javier Bassecourt. Óleo sobre tabla, 61x100 cm.


 Bassecourt es un pintor seguro, ducho en el dibujo y la perspectiva, creador de atmósferas urbanas, conocedor del color, de la composición, del juego de la luz... Pinta en la calle, haga frío o calor, de día o de noche, y maneja una paleta breve en colores pero a la vez rica en matices. Las obras que más me han impresionado son las que conforman su proyecto acerca de la Mezquita de Córdoba y de las que aquí os dejo una pequeña muestra, junto a un vídeo en el que aparece trabajando en el interior del templo, y que incluye una entrevista y la exposición final.



Contraluz, obra de Javier Bassecourt. Óleo sobre tabla, 81x200 cm.

Celosías, obra de Javier Bassecourt. Óleo sobre tabla, 57x122 cm.

Quibla, obra de Javier Bassecourt. Óleo sobre tabla, 69x146 cm.

Catedral, obra de Javier Bassecourt. Óleo sobre tabla, 40x122 cm.

Tras la misa, obra de Javier Bassecourt. Óleo sobre tabla, 58x122 cm.






 Gracias, Javier, por tus consejos y tu amistad.


miércoles, 23 de enero de 2013

LEONORA O DE CÓMO LOS OBJETOS TE CONECTAN CON LAS PERSONAS





Leonora Carrington


Dicen que todos estamos conectados a cualquier ser humano del planeta a través de seis personas. A veces, creo que esa teoría de los seis grados, esa especie de tela de araña, también sirve para unir a los objetos con las personas, y pongo por ejemplo Leonora, el libro que me prestó Gracia y cuya lectura acabé hace unos meses, una novela sobre la pintora surrealista Leonora Carrington, escrito por Elena Poniatowska, que me ha conectado durante su lectura con dos personas: la sevillana Lola Noguero y el colombiano Yezid Vergara. Con ambos he coincidido en varios cursos de pintura, compartiendo techo con Lola en el último de ellos, por lo que hemos tenido tiempo para tratarnos y construir una amistad. Los dos son licenciados en Bellas Artes y grandes pintores.  
 Entre las obras de Lola Noguero yo destacaría el cuadro en el que aparece su hijo, una obra que toda madre querría tener. Podría tratar de describirlo aquí: un crío rubio de ojos azules, de un azul limpísimo, que tiene sobre la cabeza una corona, y cuya figura destaca sobre un fondo de pan de oro; pero quién quiere que le describan un cuadro cuando puede verlo.


Erase una vez, obra de Lola Noguero


 El cuadro rezuma amor de madre y delicadeza lo que viene a confirmar, como decía nuestro querido Rodrigo en su Facebook, que Lola es más de cosas bellas.
 Para los curiosos, os anoto a continuación el pasaje de Leonora que me conectó con ella:

-Ya casi termino And then we saw the daughter of the Minotaur, y es la primera vez que utilizo la técnica del pan de oro. Pego pequeñas hojas de pan de oro sobre las figuras. Si hago un solo movimiento en falso, pierdo la hora -le dice Leonora.
 En la tarde, si se demora y los niños inquietos se aprietan contra el cristal del estudio, Leonora llama a Chiki:
-Lo que yo estoy haciendo requiere gran cuidado, destreza y reflexión. El procedimiento es muy delicado, me ponen nerviosa, llévalos a caminar.



And then we saw the daughter of the Minotaur, obra de Leonora Carrington



 Yezid Vergara, pausado y afable como la gente de su país, tiene un estilo propio, una forma personal de reinterpretar la realidad, intimista y minimalista, que nos refleja o descubre su alma.


Obra de Yezid Vergara


 Yezid es además profesor del departamento de artes visuales de la Facultad de Artes de Bogotá (Pontificia Universidad Javeriana), así que siempre está dispuesto a ayudarte con alguna apreciación o consejo. Durante el curso de Andrés Ibáñez y Antonio López, en una de esas tertulias que se montan después de los almuerzos y las cenas, me habló de Remedios Varo. Yo anoté el nombre con intención de buscarlo en internet, pero, finalmente, el ajetreo diario relegó aquel nombre al olvido; hasta que llegué al capítulo 38 del libro, capítulo titulado con el nombre de la pintora española cuya presencia nos acompaña durante el resto de la lectura.


                   
Remedios Varo
Presencia inquietante, obra de Remedios Varo


 Al margen de brindarme "estos encuentros", las páginas escritas por Elena Poniatowska te aproximan a muchos de los personajes claves de las vanguardias históricas del siglo XX. Por ellas aparecen los pintores Max Ernst con quien Leonora vivió una turbulenta historia de amor, Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Joan Miró o el malagueño Pablo Picasso; poetas y escritores como André Breton, Octavio Paz o Paul Eluard y fotógrafos como Robert Capa, Kati Horna o Emerico Weisz. Un batiburrillo que también me trajo a la mente a Juan Sánchez Romero, fotógrafo y cámara, quién se encargará de dejar constancia del curso de Olula en un documental que reunirá a otro buen montón de artistas.

 Las páginas del libro, en una de esas piruetas azarosas que tanto me gustan, hablan también de Alicia en el País de las Maravillas e incluso recoge el pasaje del gato de Cheshire que anoté hace un par de entradas (ver entrada Como ha cambiado el cuento) al referirme al cuadro de Rafael Bestard.

 Cierro esta entrada con una pequeña muestra de la obra de Leonora, la cual, después de leer este libro, ya es como de la familia.




       
            Autorretrato, obra de Leonora Carrington 






Quería ser pájaro, obra de Leonora Carrington
           
         
           Laberinto, obra de Leonora Carrington

















Leonora
Elena Poniatowska
Seix Barral Premio Biblioteca Breve 2011

http://www.lolanogueroiglesias.com 
http://www.yezidvergara.blogspot.com