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jueves, 9 de abril de 2020

TODO VA A IR BIEN


Frente al Hospital Carlos Haya de Málaga cuelga, anudada a la valla de la iglesia, una pancarta casera con un: ¡SOIS ESPERANZA! TODO VA A IR BIEN. ¡GRACIAS! escrito grande en una sábana blanca.

Todo va a ir bien. Fotografía: Lucía Rodríguez

 Cada vez que voy a trabajar al Materno paso por delante. Una de las mañanas el semáforo me detuvo, y en esa pausa mi pensamiento jugó con las palabras y me trajo a la cabeza el fotolibro Todo va bien del amigo Carlos de Paz. No sé cuanto dura el cambio del rojo al verde, puede que no más de dos minutos, pero en tan corto tiempo pasaron por mi mente muchas de la fotografías que en él aparecen.

Paginación del libro Todo va bien de Carlos de Paz

Paginación del libro Todo va bien, de Carlos de Paz

Paginación del fotolibro Todo va bien de Carlos de Paz

Paginación del libro Todo va bien, de Carlos de Paz

 Grises, tristes, frías como estos días. Abandono, desolación, soledad, lo que podríamos encontrarnos en nuestros barrios si el confinamiento se alargara demasiado.
 La sensación de tristeza y vacío empapan sus páginas; aunque el autor intente compensarlo con ese "todo va bien" del título.
 «Leyendo El mito de Sísifo de Albert Camus encontré la clave del "todo va bien" que me ayudó a encontrar el camino y el sentido al libro», me decía el propio Carlos en la presentación de su fotolibro en el Centro de Fotografía y Artes Visuales Apertura a finales de enero. Y que también había mucho del surrealismo de Julio Cortázar en sus Historias de cronopios y de famas. Camus y Cortázar los dos escritores que más le han influido en este trabajo.

Trabajo fotográfico de Carlos de Paz publicado en la versión digital de El País Semanal
https://elpais.com/elpais/2020/03/18/album/1584554610_984356.html

Trabajo fotográfico de Carlos de Paz publicado en la versión digital de El País Semanal
https://elpais.com/elpais/2020/03/18/album/1584554610_984356.html

Trabajo fotográfico de Carlos de Paz publicado en la versión digital de El País Semanal
https://elpais.com/elpais/2020/03/18/album/1584554610_984356.html

Trabajo fotográfico de Carlos de Paz publicado en la versión digital de El País Semanal
https://elpais.com/elpais/2020/03/18/album/1584554610_984356.html

 Carlos es un fotógrafo que siempre camina alerta. Su instinto, su corazón, le dirige el encuadre, y atrapa instantáneas a las que en un principio no dota de un significado concreto. Es más tarde, al rebuscar en sus archivos –remontándose incluso quince años atrás–, y seleccionar y juntar imágenes o elementos, cuando la historia cobra forma y sentido.
«He fotografiado espacios vacíos y parajes inhóspitos, paisajes de hierro y sombras sin dueño, olvidos presentes y recuerdos pasados. También he retratado objetos abandonados e inservibles, ventanas y puertas tapiadas, vestigios de un tiempo congelado de tanto correr, el de la soledad humana compartida en una pantalla. Son imágenes con cierta carga irónica, sin presencia humana, aunque sus huellas están ahí, como pruebas extrañas del devenir cotidiano».

 Lo que no se imaginaba Carlos es que llegarían a ser imágenes tan cercanas a los sentimientos que nos despierta esta nueva rutina, este encierro por culpa del coronavirus que ya se hace largo. Tristeza que, como en muchas otras circunstancias, los niños se encargan de aliviar con sus risas, sus juegos y sus coloridos arcoiris pegados a las ventanas.

Arcoiris en las ventanas. Fotografía y composición: Lucía Rodríguez

 Carlos, deseo que todo te vaya bien estos días, que nos vaya bien a todos. Un abrazo desde Málaga.

Carlos de Paz y Lucía Rodríguez en la presentación del fotolibro Todo va bien
Apertura, Centro de Fotografía y Artes Visuales. Málaga, 30 de enero de 2020

 En este enlace de YouTube podéis echarle una hojeada al libro:






TODO VA BIEN
Carlos de Paz
Editado por Universidad de Almería en 2019


domingo, 2 de febrero de 2020

RIBERIA

Si desplegamos un mapa de España y trazamos una diagonal uniendo Logroño y Zaragoza se origina una línea casi paralela al curso del río Ebro. Y si estos puntos los encuadramos en un rectángulo, localizaremos la zona –más un país imaginario– donde Carlos Traspaderne ha desarrollado su trabajo fotográfico, que lleva por título Riberia.

Mapa de Riberia según la información de Carlos Traspaderne. Realizado por Jorge Elías 

 Si nos atendemos a lo geográfico, Riberia podría ser el trozo que tierra que baja, ya pasado Logroño, hasta bien entrado Aragón, pasando por lo que podría ser su bicéfala capitalidad: Calahorra y Tudela. […] Porque Riberia es una tierra llana y roja, moldeada por su gran río en milenios de erosiones. Una cuenca sedimentada con la más rica de las tierras que, de no estar regada por el Ebro, solo sería un erial, parecido a las cercanas Bardenas. Esa paradoja nuclear de Riberia se contagia a sus habitantes, formados como su tierra por estratos acumulados de historia: íberos, rascones, celtas, romanos, godos, musulmanes y cristianos. Estos últimos amurallaron sus reinos para tejer las fronteras actuales, a pesar de todo lo que unió a los pobladores durante siglos: las tribus prerromanas comunes, la lengua romance navarro-aragonesa o las intensas relaciones comerciales.
 El ribero somete su terruño con la misma entereza que el Ebro arrastra la zaborra. Sin contemplaciones, transforma su hábitat para adaptarlo a sus necesidades. Toma y readapta materiales sin concesiones a futilidades como la belleza o el buen gusto, practicando la sinceridad que otorga el pragmatismo. Esta forma de moldear el entorno es la seña más directa y contundente de la independencia estética de Riberia, y es la que se ha intentado plasmar en estas imágenes.
Un río entre tierras. Carlos Traspaderne

 Este proyecto fotográfico fue galardonado en la XXXI Muestra de Arte Joven de La Rioja, en la sección de Proyecto de desarrollo artístico, expuesto en La Casa del Libro de Logroño y llevado a formato libro por Aloha! Editorial, que ha tratado con mimo y cuidado la obra de Carlos Traspaderne. Un volumen que se acompaña de un mapa de la zona y de cuatro textos: de Mónica Yoldi López, profesora de la Escuela Superior de Diseño de La Rioja, del fotógrafo pamplonés Carlos Cánovas, de la editora Adriana Bañares y del propio Carlos Traspaderne.

Riberia. Carlos Traspaderne. Editado por Aloha!

 Eso sí, no os dejéis llevar por el paisaje a color que figura en la portada. Sí, son fotos de paisajes, pero no solo es paisajismo fotográfico lo que nos vamos a encontrar. En sus páginas hay mucha fotografía documental, porque Carlos Traspaderne dispara la cámara sabiendo muy bien qué parte del paraje y qué elementos quiere capturar, a la búsqueda de una reflexión sobre la convivencia del hombre con la naturaleza. Tampoco hay color en su interior, pues todas las imágenes están realizadas en blanco y negro.
 Al modo de las catalogaciones del matrimonio Becher y sus fotografías centradas, frontales, estáticas, ordenadas, neutrales y en blanco y negro, Carlos Traspaderne nos presenta un muestrario de construcciones campesinas, casas fabricadas con retales y muros que aún se mantienen en pie.

Caballito, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Büstner, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Terreno particular, 2012. Fotografía de Carlos Traspaderne

 Traspaderne se fija en esa arquitectura efímera que hace uso del reciclaje y que se encuentra en los aledaños de un río o de una población cercana; expuesta a su desaparición por las crecidas de las aguas o por el éxodo de sus moradores hacia los núcleos urbanos.

Nissan Micra, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Caseta de tiro, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Bidón, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Barbacoa, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Almendro, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

 En las instantáneas de Carlos Traspaderne se respira sosiego, soledad e inquietud. Tras su aparente objetividad, hay un trasfondo subjetivo que nos lleva a meditar sobre la vida fuera de la ciudad, sobre los cambios que la sacuden, sobre el abandono, sobre el paso del tiempo y, quizás también, sobre el paso del río, ese Ebro que alimenta las huertas y da vida a las riberas, pero que se hace inmenso y cruel cada vez que se desborda.

Flor, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Hilanderas, 2014. Fotografía de Carlos Traspaderne

Gasóleo B, 2012. Fotografía de Carlos Traspaderne

Cabaña El Bienestar, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

 Debe de ser Carlos Traspaderne una persona tranquila y serena, pues este trabajo, con película analógica, sería imposible de realizar sin calma. La misma que ha debido de emplear durante cuatro años –entre 2012 y 2016– para patearse estas tierras con su cámara al hombro, una Hasselblad 500 C/M de 1974. Un guiño inequívoco al paso del tiempo, y una prueba de amor por esas tierras.

Yegua, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Gorrión, 2012. Fotografía de Carlos Traspaderne

Estas fotografías quieren que nos detengamos en lugares sin gracia aparente, al pie de un camino apartado, ante construcciones humildes un tanto perdidas en campos grises bajo cielos grises. Tienden hacia el "no paisaje". Nos proponen la contemplación de huertas, árboles, vallas, paredes improvisadas y sin pretensiones, precarias a menudo, cabañas donde guardar algunos aperos o sencillamente nada, lugares para dar familiaridad a un trozo de campo, en los que descansar unas horas, refugios para guarecerse un rato o donde buscar quizás el ritmo más lento del labrantío, de los días, de las estaciones.
Antes de la imagen. Carlos Cánovas



Riberia
Carlos Traspaderne
Aloha! Editorial





domingo, 22 de enero de 2017

EN LA TÉRMICA, TÚ ELIGES


Sandro Miller vs. Ryan McGinley. Fotografía referente vs. emergente. Retratos enmarcados que cuelgan en la pared frente a esos otros que la empapelan. Dos opciones fotográficas que nos brinda actualmente el espacio expositivo de La Térmica en Málaga.

Exposición de Sandro Miller en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición Yearbook de Ryan McGinley en La Térmica, Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 En Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los maestros de la fotografía, Sandro Miller hace su particular dedicatoria a todos aquellos fotógrafos que han sido para él fuente de inspiración y aprendizaje. Gracias a la complicidad con su amigo el actor John Malkovich, ha recreado retratos archiconocidos, de esos que aparecen en todos los libros de fotografía, y lo ha hecho cuidando al máximo el resultado final, fijándose en la composición, la iluminación y la estética, pero también en la textura y el tono de la fotografía original. A veces, incluso nos parece estar delante de una copia del original, pues el talento interpretativo y la perfecta caracterización de Malkovich logran engañar a nuestros ojos. Es el actor de Illinois el que tenemos delante, pero al que vemos es a Dalí, a Picasso, a Che Guevara o a cualquier otro de los cuarenta y un retratados, personalidades elegidas por el propio Sandro Miller.




 Si en la película Cómo ser John Malkovich, la mente y las vivencias del actor eran usurpadas por aquellos que por un rato querían sentirse como él, ahora es el estadounidense quien tiene esa experiencia al meterse en la piel de otros; algo que, por otra parte, no debe de ser nada extraordinario para un actor. ¿Y Sandro Miller? ¿Habrá revivido él los instantes vividos por los fotógrafos homenajeados al estudiar sus trabajos? Sentirse como Irvin Penn, Avedon, Dorothea Lange, Diane Arbus o Annie Leibovitz cuando hicieron click con sus cámaras.

Exposición de Sandro Miller en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los maestros la fotografía
La Térmica Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

 En Yearbook, Ryan McGinley despliega un proyecto iniciado en 2008, consistente en retratar a sus amigos, muchos de ellos skaters, músicos y grafiteros; gente joven que nos mira desde las paredes de la sala 017, y que nos deja que les miremos a pesar de su desnudez. Una instalación impresionante, con cerca de cuatrocientas imágenes que seguro despertarán emociones dispares en el espectador.

Exposición Yearbook, de Ryan Ginley en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle la exposición Yearbook en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Ahora que enero nos devuelve a la rutina, y hemos dejado atrás las fiestas, los desajustes horarios, el desorden y el ajetreo, es el momento de planificar una escapada a La Térmica para disfrutar de ese paseo fotográfico a dos bandas. De la mano de Miller haremos un recorrido por parte de la historia de la fotografía, referentes reconocidos que nos muestran la serenidad que transmite el trabajo bien hecho, donde cada retrato tiene su escena, su marco y su espacio en la pared, y en los que predomina el blanco y negro. Frente a esa propuesta tenemos la de McGinley: imágenes abigarradas de colores vibrantes que pueden dar sensación de desorden, complejidad y confusión, pero que constituyen un ejemplo de rabiosa modernidad.


Exposición de Sandro Miller en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle de la exposición de Sandro Miller en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Ryan McGinley en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle de Yearbook en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Eso sí, no os demoréis, Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los maestros de la fotografía finaliza el 29 de enero, y Yearbook el 4 de febrero.

PD: El día de la inauguración, Sandro Miller dedicó a cada uno de los que nos acercamos a él unos minutos, interesándose por nuestras inquietudes artísticas y por nuestras apreciaciones y comentarios sobre su obra. Miller es un autor muy cercano, simpático y extrovertido. Parece una estrella de rock pero no tiene nada de divo. Y la ilusión que transmite es contagiosa.


Lucía Rodríguez y Sandro Miller

Lucía Rodríguez y Sandro Miller

Sandro Miller y Lucía Rodríguez

 Y además, me firmó el catálogo de la exposición y la fotografía con la que La Térmica promociona la exposición.


Lucía Rodríguez con Sandro Miller

 ¡¡Y posó para la foto!!


Lucía Rodríguez con Sandro Miller en La Térmica
Málaga, 15 de octubre de 2016

 ¡¡Thank you for all, Sandro!!

miércoles, 25 de febrero de 2015

ATÍN AYA: EL FOTÓGRAFO QUE INSPIRÓ UNA PELÍCULA





Lo bueno de las vacaciones de Semana Blanca es que no hay que madrugar y que se puede desayunar sin prisas, como si fuese sábado o domingo. Además, estos días el sol entra por la cristalera y es un gusto prolongar el momento con una revista en las manos. Es así como esta mañana me he encontrado con un artículo que aúna Cine y Fotografía: El fotógrafo que inspiró 'La isla mínima'. No os preocupéis si no habéis visto la película, que no os voy a hacer spoiler (que es como llaman mis hijos ahora a lo que de toda la vida ha sido destriparte una película, un libro o una serie de televisión). Todavía no he ido a ver la cinta, pero desde hoy ya tengo otra razón para hacerlo.





 El artículo del XLSemanal, firmado por Fernando Goitia, nos muestra las fotografías que hizo el sevillano Atín Aya en las marismas del Guadalquivir. Unas imágenes que inspiraron la película de Alberto Rodríguez.


Lucio de Esparragosilla grande 1991-1996. Fotografía de Atín Aya


Isabel y Manuela Hueso Santos 1991-1996 (Atín Aya)


Alfonso Vera Humanes y Rosario León Jiménez en el poblado Queipo de Llano
1991-1996 Fotografía de Atín Aya


Poblado de Alfonso XIII 1991-1996. Fotografía de Atín Aya


Fotografía de Atín Aya

"Yo ni siquiera me dedicaba profesionalmente al cine -rememora Rodríguez-. En 2000 vi una exposición de Atín Aya llamada Marismas del Guadalquivir, 1991-1996. Yo conocía la zona, había oído hablar de Aya..., pero fue un auténtico shock. Aquellas imágenes transformaron toda mi percepción del lugar. Estaba con Alex Catalán, director de fotografía de La isla mínima, y salimos los dos pensando: 'Es el escenario perfecto para un wéstern crepuscular bestial. El entorno convertido en un personaje'. Y ya nunca dejamos de darle vueltas. Por eso, cuando dicen que nos inspiramos en True Detective, me da la risa. Atín Aya fue la verdadera inspiración".


Fotografía de Atín Aya


Paisaje en la Marisma del Bajo Guadalquivir junto a Trebujena 1991-1996
Fotografía Atín Aya


Paisaje con duna en el camino del Palacio Doñana 1991-1996. Fotografía: Atín Aya 


 La película, a su vez, me ha descubierto a un gran fotógrafo.
Joaquín Aya Abaurre (Sevilla, 1955-2007), más conocido como Atín Aya, comenzó a estudiar fotografía en la escuela Photocentro de Madrid en 1981, después de licenciarse en Psicología por la Universidad de Granada. Ese año, empezó a trabajar también en la sección de archivos y laboratorios de la agencia Cover, fundada por Aurora Fierro y su maestro Jordi Socias. De vuelta a Sevilla, trabajó como reportero gráfico, entre 1982 y 1986, para ABC y Diario 16 Andalucía. Y por esos años comenzó sus primeras series documentales.


Atín Aya fotografiado por Pedro Albornoz


 Con exposiciones individuales y colectivas en ciudades como Sevilla, Madrid, Barcelona o Nueva York, Atín Aya recibió en 1991 el Primer Premio Fotopress en el apartado de Cultura y Espectáculos. En 1997 obtuvo la Beca Fotopress de la Fundación La Caixa, lo que le permitió completar la serie Marismas del Guadalquivir, un conjunto de imágenes que han vuelto a la actualidad gracias a la película de Alberto Rodríguez. Lamentablemente, Atín Aya falleció en 2007 sin poder disfrutar de este momento.


El fotógrafo Atín Aya (Fotografía: Paco Martín)


Aquí os dejo el enlace del artículo de Fernando Goitia en el que podemos ver las fotos de Atín Aya confrontadas con los fotogramas de la película y los comentarios del propio director. 



Fotografía de Atín Aya


El actor malagueño Antonio de la Torre en un fotograma de La isla mínima


"Atín reflejó un modo de vida casi extinto. Y, en ese ámbito, el barquero es un auténtico símbolo. Traslada cada día a quienes trabajan al otro lado en un eterno viaje de ida y vuelta, sin fin. Porque el tiempo en la marisma es distinto, como si se detuviera a veces. Aquí, tiempo y espacio van unidos. Hay puntos en que no ves un ser humano en el infinito, solo la planicie. Se dice que en la marisma, aunque no veas a nadie, alguien te está observando a ti. Es muy inquietante".


 También os anoto la página web del fotógrafo, gestionada por sus herederos, donde podéis profundizar en su obra.