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miércoles, 24 de abril de 2024

EL DOMINGO 28 DE ABRIL FIRMARÉ LIBROS EN EL PARQUE


Cartel de la firma del fotolibro de Lucía Rodríguez
Proteo. Podemos seguir repartiendo sueños
Feria del Libro de Málaga 2024

El próximo 26 abril comenzará la 53 Feria del Libro de Málaga. Ese viernes levantarán las persianas de las casetas que están montando estos días, y durante poco más de una semana nuestros paseos por el Parque se verán interrumpidos por paradas delante de portadas y títulos que reclamarán nuestra atención.

Casetas Librería Proteo y Ediciones del Genal
Feria del Libro Málaga 2024
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Aunque tengo un lista donde anoto libros para hacerme con ellos, no me gusta ir a la feria a comprarlos; disfruto más dejándome llevar: pararme delante del mostrador, admirar ese Tetris tan bien logrado que consigue que todo esté ordenado y encajado y se muestren cuantos más libros mejor. También sufro, eh, por esos que a veces están en equilibrio o mal apoyados retando a la caída. En esa ojeada siempre hay alguna imagen o frase que me salta a la vista y me trae un libro a las manos. Me gusta que sea ese descubrimiento el que me lleve a la compra.

 Este año dispondré de otro aliciente, porque tendré el extra de estar firmando ejemplares de mi fotolibro Proteo. Podemos seguir repartiendo sueños. Será el domingo 28  de abril, a las 19 horas en la caseta de Proteo/Ediciones Del Genal (caseta 33-34-35). Allí espero encontrarme con caras conocidas y por conocer con las que charlar de libros y de fotografía. Nos vemos en breve.

53 Feria del Libro de Málaga 2024
Fotografía: Lucía Rodríguez

Para saber más del fotolibro Proteo. Podemos seguir repartiendo sueños, pueden clicar sobre el siguiente enlace:

https://eltercerpiso.es/sesion/lucia-rodriguez-vicario/

https://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2022/10/en-proceso-de-creacion.html


domingo, 3 de marzo de 2024

PRESENTACIÓN DEL FOTOLIBRO 'PROTEO. PODEMOS SEGUIR REPARTIENDO SUEÑOS'


Portada de Proteo. Podemos seguir repartiendo sueños (Ediciones del Genal)
Fotolibro de Lucía Rodríguez Vicario

Al fin se conjugaron los astros para que el próximo día 7 de marzo se presente Proteo. Podemos seguir repartiendo sueños, mi fotolibro sobre el incendio y la rehabilitación de la emblemática librería malagueña.

 La cita será a las 19:00 horas, en El Tercer Piso del establecimiento, y estaré acompañada de Jesús Otaola, Héctor Márquez y muchas de las personas que ayudaron a la reapertura.

Cartel presentación Proteo. Podemos seguir repartiendo sueños
Fotolibro de Lucía Rodríguez Vicario

 Como el maestro de ceremonias, Héctor Márquez, ya ha preparado un excelente texto de presentación, me voy a limitar aquí a ponerles el enlace a sus palabras.

https://eltercerpiso.es/sesion/lucia-rodriguez-vicario/

Página 42-43 de Proteo. Podemos seguir repartiendo sueños (Ed. del Genal)
Fotolibro de Lucía Rodríguez Vicario

Nota: El libro ya está disponible en Proteo y en su página web, y sus beneficios, como muestra de apoyo, se destinarán íntegramente a la librería.

sábado, 19 de diciembre de 2020

MICROGEOGRAFÍAS DE MADRID


Portada de Microgeografías de Madrid

Microgeografías de Madrid no es sólo un libro de fotografía, es también un paseo por Madrid de la mano de Belén Bermejo, su autora, acompañándola mientras nos habla de estrellas, de copos de nieve y de islas; de sus palabras favoritas o de todos los tonos que existen del color rojo, su preferido. A ratos, su mirada se detiene ante un charco, una flor, un buzón, una ventana, una puerta o el desconchón de una pared. Entonces saca la cámara, y la geometría, el color o esa emoción que la ha atrapado quedan capturadas en una instantánea.

Página 30 del libro Microgeografías de Madrid, de Ed PlanB

Wilson Alwyn Bentley fue un señor admirable y fascinante. Nació en 1865 en un pueblecito de Vermont. El señor Bentley tuvo dos ocupaciones peculiares: fue coleccionista de gotas de lluvia, que capturaba con harina, y durante mucho tiempo se le consideró la primera persona que fotografió copos de nieve (hasta hace ocho años, cuando se descubrió que un tal Johann Heinrich Flögel lo hizo seis años antes que él). El interés del señor Bentley por la nieve comenzó en la adolescencia: quiso dibujar los copos tal y como los veía con un viejo microscopio, pero se le derretían, así que unió una cámara de fotos al microscopio y, tras muchos experimentos, logró fotografiar su primer copo de nieve el 15 de enero de 1885. Acabó haciendo más de 5.000 fotos y demostró que todos los copos son distintos. En 1931 publicó el libro Los cristales de nieve, con 2.500 fotos. Decía: «Bajo el microscopio encontré que los copos de nieve eran milagros de belleza; y me pareció una pena que esa belleza no fuera vista y apreciada por otros». […]

Fotografía de Belén Bermejo (Microgeografías de Madrid)

Umberto Eco, en su libro El vértigo de las listas, explica que existe una retórica de la enumeración: la enumeratio, la congenie o la gradatio son formas de esa retórica. Las listas y las enumeraciones son también una poética. Tengo una lista en la que se detallan los casi treinta tonos del rojo, mi color favorito: almagre, bermejo, bermellón, cardenal, carmesí, carmín, escarlata, frambuesa, grana, gules, hematite, lacre, aurora, bandera, coral, indio, Ferrari, fucsia, persa, purpúreo, sangre, rubí, teja, tomate, vino tinto, punzó, arrebol. Y azul cereza, que es como se denomina el color rojo de las prendas de los uniformes franceses.
Página 73 del libro Microgeografías de Madrid, de Ed. PlanB

Me acuerdo de la ilusión que hace escribir una carta. Me acuerdo de que hace mucho tiempo que no recibo ninguna. Me acuerdo de cartas que una vez escribí. Me acuerdo de Joe Brainard todos los días.

Páginas 88 y 89 de Microgeografías de Madrid (Belén Bermejo)
Plan B de Peguin Random House Grupo Editorial

«Toda la vida ya está enmarcada y está justo ahí», decía la pintora Maud Dowley mientras miraba por la ventana de la casita en la que vivía y pintaba las paredes con sus características flores. A Maudie le encantaban las ventanas. A Wes Anderson también la gustan. A Andrew Wyeth y a Caspar David Friedrich les entusiasmaron; lo mismo a Wislawa Szymborska.

 La wikipedia dice que Belén Bermejo fue editora de narrativa y poesía en Espasa, y fotógrafa. Editora. Siempre llevo un libro de Pe Cas Co (Pedro Casariego Córdoba). Hago fotos. Feminista, podemos leer en el perfil de su cuenta de Instagram y Twitter. Pero son las fotografías y los textos de este libro las que mejor la retratan. Avanzar –caminar por las calles, los barrios y los parques de Madrid– pasando las páginas es sentirla a ella y... echarla de menos.

Página 33 de Microgeografías de Madrid (Belén Bermejo)

 Belén Bermejo falleció en junio de este año a causa de un cáncer. Su lucha contra esta enfermedad la llevó a querer destinar todos los beneficios de la publicación al área de Oncología Médica del Hospital de La Princesa de Madrid. Lo que supone un motivo más para haceros con el libro.

PD: Inma, gracias de nuevo por tu regalo. Fue todo un acierto. Efectivamente, existe esa afinidad en la mirada de la que me hablabas. Y gracias, también, por ser como eres, por ese espíritu solidario y altruista que te llena y esa labor de mecenazgo que realizas en silencio.





MICROGEOGRAFÍAS DE MADRID

Belén Bermejo

Ediciones PlanB del grupo Penguin Random House



sábado, 5 de diciembre de 2020

FLASH MÁLAGA. CONCURSO DE FOTOGRAFÍA

Málaga: quietud y movimiento. Fotografía de Lucía Rodríguez

Aunque os lo cuente ahora, fue en octubre del pasado 2019 cuando recibí la notificación de que había sido seleccionada con esta fotografía en el concurso Flash Málaga que organizó la Fundación Málaga, encargada de promover el patrimonio y la cultura de la ciudad; labor que cubre con conferencias, conciertos, exposiciones, publicaciones y becas para artistas.

Flash Málaga. Concurso de fotografía (Fundación Málaga)

  En esta ocasión la Fundación Málaga optó por algo diferente: un certamen fotográfico donde la mirada propia de cada participante se encargarse de sintetizar la esencia malagueña en un instante, teniendo que ir cada imagen acompañada de un texto alusivo escrito por el propio autor.

Málaga: quietud y movimiento
Atardece en la ciudad y las gaviotas, nerviosas, se agitan y graznan en el cielo, alborotadas, probablemente, por la salida de algún crucero; como cometas sobrevuelan intrépidas la catedral, el hotel Málaga Palacio y el Palmeral de las Sorpresas, en un contraluz que recoge la quietud y el movimiento de la propia ciudad.
 La quietud de una urbe con historia, que nos transmiten los más de dos siglos de existencia de la catedral, en contraposición con el vuelo de las aves, que, a modo de metáfora, bien podría representar el bullicio y el dinamismo de una ciudad que no para, que siempre está en continuo movimiento; un tempo, uniformemente acelerado, que ha venido de la mano del turismo: construcción de hoteles, nuevas playas, apertura de museos y una remodelación del puerto que han convertido a Málaga en una de las ciudades más punteras de España a nivel turístico, algo que representa en la imagen el emblemático edificio del hotel Málaga Palacio, en pie desde hace cincuenta años, y el modernísimo Palmeral de las Sorpresas, marco idóneo para el paseo y el ocio de los malagueños y visitantes. Historia y cultura, turismo y ocio en una fotografía nacida del azar de un instante. El skyline más perita de mi ciudad.
Lucía Rodríguez Vicario

 El jurado seleccionó un conjunto de veinte instantáneas repartidas en cuatro apartados: patrimonio histórico-artístico; costumbres, tradiciones locales y gastronomía; arte urbano; y entorno natural. Cada una de esas categorías tuvo un ganador; aunque todos los seleccionados nos podemos dar por premiados, ya que la Fundación Málaga ha recogido nuestros trabajos en un libro, un tomo con un toque de diseño y modernidad del que sus editores pueden estar más que orgullosos. Además, en un formato ideal para su manejo.

Portada Flash Málaga

 Las complicaciones y limitaciones que la pandemia generó, y que aún continúan, han sido las responsables de que el libro no se haya presentado en público. Yo estaba esperando a ese momento para comunicaros que había sido seleccionada, pero ahora que la Fundación lo ha compartido en sus redes sociales y en la plataforma issuu, donde podéis visualizar el libro al completo, me he puesto a escribir esta entrada para daros la buena noticia e invitaros a acceder a él en este enlace:

https://issuu.com/fundacionmalaga/docs/flashmalaga-issuu

 También podeis disfruta de las fotografías en este vídeo que está colgado en YouTube.

 Espero que os guste. Yo estoy encantada.

https://fundacionmalaga.com/

https://www.instagram.com/fundacionmalaga/


jueves, 9 de abril de 2020

TODO VA A IR BIEN


Frente al Hospital Carlos Haya de Málaga cuelga, anudada a la valla de la iglesia, una pancarta casera con un: ¡SOIS ESPERANZA! TODO VA A IR BIEN. ¡GRACIAS! escrito grande en una sábana blanca.

Todo va a ir bien. Fotografía: Lucía Rodríguez

 Cada vez que voy a trabajar al Materno paso por delante. Una de las mañanas el semáforo me detuvo, y en esa pausa mi pensamiento jugó con las palabras y me trajo a la cabeza el fotolibro Todo va bien del amigo Carlos de Paz. No sé cuanto dura el cambio del rojo al verde, puede que no más de dos minutos, pero en tan corto tiempo pasaron por mi mente muchas de la fotografías que en él aparecen.

Paginación del libro Todo va bien de Carlos de Paz

Paginación del libro Todo va bien, de Carlos de Paz

Paginación del fotolibro Todo va bien de Carlos de Paz

Paginación del libro Todo va bien, de Carlos de Paz

 Grises, tristes, frías como estos días. Abandono, desolación, soledad, lo que podríamos encontrarnos en nuestros barrios si el confinamiento se alargara demasiado.
 La sensación de tristeza y vacío empapan sus páginas; aunque el autor intente compensarlo con ese "todo va bien" del título.
 «Leyendo El mito de Sísifo de Albert Camus encontré la clave del "todo va bien" que me ayudó a encontrar el camino y el sentido al libro», me decía el propio Carlos en la presentación de su fotolibro en el Centro de Fotografía y Artes Visuales Apertura a finales de enero. Y que también había mucho del surrealismo de Julio Cortázar en sus Historias de cronopios y de famas. Camus y Cortázar los dos escritores que más le han influido en este trabajo.

Trabajo fotográfico de Carlos de Paz publicado en la versión digital de El País Semanal
https://elpais.com/elpais/2020/03/18/album/1584554610_984356.html

Trabajo fotográfico de Carlos de Paz publicado en la versión digital de El País Semanal
https://elpais.com/elpais/2020/03/18/album/1584554610_984356.html

Trabajo fotográfico de Carlos de Paz publicado en la versión digital de El País Semanal
https://elpais.com/elpais/2020/03/18/album/1584554610_984356.html

Trabajo fotográfico de Carlos de Paz publicado en la versión digital de El País Semanal
https://elpais.com/elpais/2020/03/18/album/1584554610_984356.html

 Carlos es un fotógrafo que siempre camina alerta. Su instinto, su corazón, le dirige el encuadre, y atrapa instantáneas a las que en un principio no dota de un significado concreto. Es más tarde, al rebuscar en sus archivos –remontándose incluso quince años atrás–, y seleccionar y juntar imágenes o elementos, cuando la historia cobra forma y sentido.
«He fotografiado espacios vacíos y parajes inhóspitos, paisajes de hierro y sombras sin dueño, olvidos presentes y recuerdos pasados. También he retratado objetos abandonados e inservibles, ventanas y puertas tapiadas, vestigios de un tiempo congelado de tanto correr, el de la soledad humana compartida en una pantalla. Son imágenes con cierta carga irónica, sin presencia humana, aunque sus huellas están ahí, como pruebas extrañas del devenir cotidiano».

 Lo que no se imaginaba Carlos es que llegarían a ser imágenes tan cercanas a los sentimientos que nos despierta esta nueva rutina, este encierro por culpa del coronavirus que ya se hace largo. Tristeza que, como en muchas otras circunstancias, los niños se encargan de aliviar con sus risas, sus juegos y sus coloridos arcoiris pegados a las ventanas.

Arcoiris en las ventanas. Fotografía y composición: Lucía Rodríguez

 Carlos, deseo que todo te vaya bien estos días, que nos vaya bien a todos. Un abrazo desde Málaga.

Carlos de Paz y Lucía Rodríguez en la presentación del fotolibro Todo va bien
Apertura, Centro de Fotografía y Artes Visuales. Málaga, 30 de enero de 2020

 En este enlace de YouTube podéis echarle una hojeada al libro:






TODO VA BIEN
Carlos de Paz
Editado por Universidad de Almería en 2019


domingo, 2 de febrero de 2020

RIBERIA

Si desplegamos un mapa de España y trazamos una diagonal uniendo Logroño y Zaragoza se origina una línea casi paralela al curso del río Ebro. Y si estos puntos los encuadramos en un rectángulo, localizaremos la zona –más un país imaginario– donde Carlos Traspaderne ha desarrollado su trabajo fotográfico, que lleva por título Riberia.

Mapa de Riberia según la información de Carlos Traspaderne. Realizado por Jorge Elías 

 Si nos atendemos a lo geográfico, Riberia podría ser el trozo que tierra que baja, ya pasado Logroño, hasta bien entrado Aragón, pasando por lo que podría ser su bicéfala capitalidad: Calahorra y Tudela. […] Porque Riberia es una tierra llana y roja, moldeada por su gran río en milenios de erosiones. Una cuenca sedimentada con la más rica de las tierras que, de no estar regada por el Ebro, solo sería un erial, parecido a las cercanas Bardenas. Esa paradoja nuclear de Riberia se contagia a sus habitantes, formados como su tierra por estratos acumulados de historia: íberos, rascones, celtas, romanos, godos, musulmanes y cristianos. Estos últimos amurallaron sus reinos para tejer las fronteras actuales, a pesar de todo lo que unió a los pobladores durante siglos: las tribus prerromanas comunes, la lengua romance navarro-aragonesa o las intensas relaciones comerciales.
 El ribero somete su terruño con la misma entereza que el Ebro arrastra la zaborra. Sin contemplaciones, transforma su hábitat para adaptarlo a sus necesidades. Toma y readapta materiales sin concesiones a futilidades como la belleza o el buen gusto, practicando la sinceridad que otorga el pragmatismo. Esta forma de moldear el entorno es la seña más directa y contundente de la independencia estética de Riberia, y es la que se ha intentado plasmar en estas imágenes.
Un río entre tierras. Carlos Traspaderne

 Este proyecto fotográfico fue galardonado en la XXXI Muestra de Arte Joven de La Rioja, en la sección de Proyecto de desarrollo artístico, expuesto en La Casa del Libro de Logroño y llevado a formato libro por Aloha! Editorial, que ha tratado con mimo y cuidado la obra de Carlos Traspaderne. Un volumen que se acompaña de un mapa de la zona y de cuatro textos: de Mónica Yoldi López, profesora de la Escuela Superior de Diseño de La Rioja, del fotógrafo pamplonés Carlos Cánovas, de la editora Adriana Bañares y del propio Carlos Traspaderne.

Riberia. Carlos Traspaderne. Editado por Aloha!

 Eso sí, no os dejéis llevar por el paisaje a color que figura en la portada. Sí, son fotos de paisajes, pero no solo es paisajismo fotográfico lo que nos vamos a encontrar. En sus páginas hay mucha fotografía documental, porque Carlos Traspaderne dispara la cámara sabiendo muy bien qué parte del paraje y qué elementos quiere capturar, a la búsqueda de una reflexión sobre la convivencia del hombre con la naturaleza. Tampoco hay color en su interior, pues todas las imágenes están realizadas en blanco y negro.
 Al modo de las catalogaciones del matrimonio Becher y sus fotografías centradas, frontales, estáticas, ordenadas, neutrales y en blanco y negro, Carlos Traspaderne nos presenta un muestrario de construcciones campesinas, casas fabricadas con retales y muros que aún se mantienen en pie.

Caballito, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Büstner, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Terreno particular, 2012. Fotografía de Carlos Traspaderne

 Traspaderne se fija en esa arquitectura efímera que hace uso del reciclaje y que se encuentra en los aledaños de un río o de una población cercana; expuesta a su desaparición por las crecidas de las aguas o por el éxodo de sus moradores hacia los núcleos urbanos.

Nissan Micra, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Caseta de tiro, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Bidón, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Barbacoa, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Almendro, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

 En las instantáneas de Carlos Traspaderne se respira sosiego, soledad e inquietud. Tras su aparente objetividad, hay un trasfondo subjetivo que nos lleva a meditar sobre la vida fuera de la ciudad, sobre los cambios que la sacuden, sobre el abandono, sobre el paso del tiempo y, quizás también, sobre el paso del río, ese Ebro que alimenta las huertas y da vida a las riberas, pero que se hace inmenso y cruel cada vez que se desborda.

Flor, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Hilanderas, 2014. Fotografía de Carlos Traspaderne

Gasóleo B, 2012. Fotografía de Carlos Traspaderne

Cabaña El Bienestar, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

 Debe de ser Carlos Traspaderne una persona tranquila y serena, pues este trabajo, con película analógica, sería imposible de realizar sin calma. La misma que ha debido de emplear durante cuatro años –entre 2012 y 2016– para patearse estas tierras con su cámara al hombro, una Hasselblad 500 C/M de 1974. Un guiño inequívoco al paso del tiempo, y una prueba de amor por esas tierras.

Yegua, 2015. Fotografía de Carlos Traspaderne

Gorrión, 2012. Fotografía de Carlos Traspaderne

Estas fotografías quieren que nos detengamos en lugares sin gracia aparente, al pie de un camino apartado, ante construcciones humildes un tanto perdidas en campos grises bajo cielos grises. Tienden hacia el "no paisaje". Nos proponen la contemplación de huertas, árboles, vallas, paredes improvisadas y sin pretensiones, precarias a menudo, cabañas donde guardar algunos aperos o sencillamente nada, lugares para dar familiaridad a un trozo de campo, en los que descansar unas horas, refugios para guarecerse un rato o donde buscar quizás el ritmo más lento del labrantío, de los días, de las estaciones.
Antes de la imagen. Carlos Cánovas



Riberia
Carlos Traspaderne
Aloha! Editorial





sábado, 17 de agosto de 2019

DIARIO DE UN CURRELA CON UN MÓVIL QUE HACE FOTOS


Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

Fue una tarde de abril, había acompañado a Pedro a la tienda de cómics En Portada y, mientras él tiraba de lista y buscaba los tebeos que le habían encargado nuestros hijos, me puse a curiosear entre las estanterías para distraerme.
 No sé si fue cosa del azar o del destino, pero de chiripa, hundido en el fondo de una repisa, medio escondido entre otros tomos de mayor tamaño, me encontré con un lomo negro, finito y de menos de una cuarta en el que se leía: DIARIO DE UN CURRELA CON UN MÓVIL QUE HACE FOTOS. Menuda sorpresa me llevé, no sólo por encontrar un libro de fotografía en una tienda de cómics, sino porque éste tenía el aspecto de un teléfono móvil. Es más, venía metido en una especie de caja que simulaba la funda del celular, para que el efecto al sacarlo fuese el mismo. Lo saqué de su funda y me puse a hojearlo, e igual que flipé con el formato lo hice con el interior. Era como si le hubiese cogido el móvil al autor, el almeriense Gabriel Martínez López, y ojease su galería de fotos, imágenes muy personales y espontáneas, cuya secuencia me mostraba la Almería de los plásticos y los cultivos, de los nativos y los inmigrantes que trabajan en ellos.

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Me pareció toda una referencia para la creación de un fotolibro y un buen ejemplo de ritmo de lectura, pero en aquel momento no  pude comprar el ejemplar porque no lo tenían registrado. El libro había quedado en una especie de limbo al hacer el traslado del local y no sabían el precio. Me lo dejaron reservado, y unos días más tarde me lo llevé a casa como el que se lleva un tesoro al que estaba predestinado.

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Contra más lo veía más me maravillaba lo "simple y fácil" que parecía estar hecho, y el trasfondo tan enorme que había en sus páginas en cuanto al planteamiento. Cuánta reflexión había detrás de aquel trabajo, complementado mínimamente con fragmentos del poemario Dinero de Pablo García Casado, añadidos a modo de chats de WhatsApp entre las imágenes.

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez

 La excitación me duró varios días: si hablaba de fotografía con alguien, se lo refería; si iba a la Escuela de Arte, lo echaba en la mochila para enseñárselo a profesores y compañeros; buscaba información sobre el autor y sobre la editorial Cirkadian en internet; y me imaginaba cualquier día en Almería conociendo a Gabriel. Por todo ello, me quedé de piedra el otro día cuando mi amigo Carlos de Paz comunicaba en Facebook su fallecimiento.

Gabriel Martínez López fotografiado por Carlos de Paz

 Sin haberle llegado a conocer, yo también lo echaré de menos. Su libro tiene ahora para mí un valor aún más especial.

Diario de un currela con un móvil que hace fotos. Fotolibro de Gabriel Martínez López
Fotografía: Lucía Rodríguez