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sábado, 21 de septiembre de 2019

ENTRE VENUS, PINOCHOS, POEMAS, HERRAMIENTAS Y CORAZONES


Jim Dine en el Pompidou de Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez 

El pasado mes de julio asistí al "preestreno" de la exposición del artista Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga. La cosa prometía. El estadounidense iba a presentar la muestra a la prensa y a intervenir en directo uno de los muros de la sala –el día anterior  o esa misma mañana ya había dejado su grafía en otras paredes del museo–.

Poema de Jim Dine junto a una de sus esculturas en el Centro Pompidou
Málaga, julio de 2019. Fotografía: Lucía Rodríguez

Pinocho y poema de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 A sus 84 años, el artista nos ofreció un recorrido por su vida y su arte a través de una retrospectiva que recoge una treintena de obras realizadas entre 1961 y 2016. Se mostró espontáneo y cercano, no rehuyó temas personales y tiró de ironía a la hora de responder algunas de las preguntas.
 La buena onda solo se alteró ante un malentendido: "A mí me gustaría que nos hablara de la importancia del arte en directo, de la intervención que va a hacer aquí también, de obras que va actualizando con el tiempo... ¿Qué valor tiene para él el arte que se produce en ese instante?", le preguntó una periodista. Se lo tradujeron a Jim, pero este no entendió lo que le decían. Pidió que se lo aclararan, e intervino en la traducción otra persona, pero al final, con idas y venidas, lo único que consiguieron fue embrollarlo todo más. La periodista se refería a la obra que iba a hacer en la pared, pero él entendió que le estaban diciendo que su obra estaba en proceso, y, claro, se rebotó: "¡Ésta es toda mi vida! ¡No es obra en proceso! ¡Está terminada!". Para mi asombro, nadie hizo más por aclarar el entuerto.

Jim Dine en la presentación a los medios de su exposición en el Pompidou
Málaga, 9 de julio de 2019. Fotografía: Lucía Rodríguez

Fragmento entrevista a Jim Dine

Entrevista completa a Jim Dine

 No sé si fue por aquella contrariedad, pero al terminar la entrevista y despedirse educadamente de los asistentes,  Jim Dine se fue sin intervenir el panel gris –dijeron que estaba cansado y que lo haría en otro momento–.

Panel preparado para la intervención de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Y como me picaba la curiosidad, hace unos días me pasé por el Pompidou para ver qué me encontraba en el panel.

Intervención de Jim Dine en uno de los paneles del museo Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Al volver a pasear por la exposición, pude confirmar que, como afirmaba el artista en el entrevista, ahí estaba toda su vida. Jim Dine, el padre del happening, se mueve entre la pintura, la escultura y la poesía para expresar sus vivencias, inquietudes o pensamientos, representados en los objetos, ropas y personajes que le han acompañado a lo largo de su existencia.

Pinocho, obra de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Pinocho refleja el sentimiento del artista en el proceso de creación; con las herramientas nos retrotrae a su infancia en la ferretería de sus abuelos; los albornoces, trajes, zapatos y otras prendas son una extensión del cuerpo del propio artista; y la Venus de Milo y los corazones elementos que conectan con el arte clásico y los sentimientos.

Esculturas de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle de una obra de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Obra de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

Mi esmoquin muestra a la luz un sorprendente borde difuminado (1965)
Obra de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

"Esta exposición muestra el conjunto excepcional de obras donadas por Jim Dine entre 2017 y 2018 al Musée national d'art moderne, Centre Pompidou. Con esta donación, el artista quiso agradecer a Francia haberle inspirado una estética que ha alimentado su obra.A través de una lectura temática de las obras, la muestra destaca el trabajo introspectivo de Jim Dine. Él expresa su incesante exploración autobiográfica mediante la elección de objetos simbólicos: las herramientas evocan sus recuerdos de infancia y los corazones, sobre los que reposan ropas o utensilios del artista, conservan rastros de su vida. El autorretrato, hilo conductor de su obra, se disimula bajo múltiples alter ego. Los albornoces, las Venus o los Pinochos son figuras emblemáticas, encarnaciones metafóricas del artista. En obras recientes, su experiencia está representada por el tema del acto creativo.Los temas predilectos de Jim Dine se enmarcan en la actividad poética a la que siempre se ha dedicado. Sus poemas, construidos por cut-up, están trabajados como un material físico, "una cosa" con volumen peso, forma y, por supuesto, sonido. escritas por el artista con carboncillo en las paredes de la exposición, las palabras amplifican las cualidades plásticas y simbólicas de sus obras."
Cartela introductoria a la exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou

Exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

Lucía Rodríguez realizando fotos en el preestreno de la exposición de Jim Dine en Málaga
Fotografía: Ñito Salas (Diario Sur)

Exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Nota: Esta entrada está dedicada a Victoria Abón, profesora de fotografía de la Escuela de Arte de San Telmo, que fue quien me invitó al preestreno de la exposición de Jim Dine en el Centro Pompidou de Málaga.

Victoria Abón fotografiando la exposición de Jim Dine en el Pompidou de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

domingo, 12 de octubre de 2014

POZO DE CARNE. De nuevo con Golucho poeta.


Portada del libro de poemas de Golucho junto a imagen de la obra Rojo 2
 Fotografía: Lucía Rodríguez


Hace cosa de un mes este blog recibió un comentario en la entrada GOLUCHO POETA, lo remitía el hermano de Golucho y hacía referencia al poema Un napoleón de yeso en el pasillo. Quizás debido a ello, tuve durante varios días a Golucho en mente. Y digo yo que sería por eso de llevarlo a cuestas, que me tropecé "con él" a las pocas semanas en una de las mesas de novedades de la librería Luces,  pues la editorial Biblioteca Nueva, del grupo editorial Siglo XXI ha tenido a bien reunir toda su obra poética en un libro de cuidada y elegante edición y en un formato ideal para tenerlo entre las manos.

 La portada de Pozo de carne es un óleo del propio Golucho, Rojo IV, una deferencia acertada hacia todos aquellos lectores ajenos a su obra pictórica, a la que sin duda se sentirán atraídos al término de su lectura; una pintura que no les defraudará, pues se trata de uno de los referentes del Realismo Contemporáneo.



Alma y las sombras, óleo sobre tabla, 98 x 98 cm. GOLUCHO


Inacabado, óleo sobre tabla. GOLUCHO


 Golucho expresa y transmite lo mismo en el papel que en el lienzo, con palabras que con colores: sentimientos de soledad, de tristeza, de nostalgia a la infancia o al amor... En la poesía, como en la pintura, el artista expresa y el espectador siente, y siente e interpreta según sus experiencias y el momento vital por el que está pasando; por eso os invito primero a leerlo de forma pausada, y luego, como he hecho yo, a dejarlo apoyado en la repisa sobre el lomo de los otros libros, así podréis disfrutar de él como si de un cuadro se tratara.



POZO DE CARNE -Poemas y otros intentos- GOLUCHO
Fotografía: Lucía Rodríguez

jueves, 13 de diciembre de 2012

UNA OBSERVACIÓN VALIOSA


Escribía en Babelia Antonio Muñoz Molina acerca del pintor Juan Gris, que éste, en una carta escrita a Vicente Huidobro, le hacía una observación sobre unos poemas que Huidobro le había mandado que era tan valiosa para la literatura como para la pintura: "Cuanto más una imagen está basada en algo corriente o vulgar más fuerza y más poesía ella tiene".


Un toque inglés. Obra de Lucía Rodríguez Vicario. Óleo sobre tela, 54 x 81 cm. 2002. Colección particular Yolanda Amate


 Esta entrada está dedicada a Yolanda Amate, la primera persona que supo captar esa poesía y adquirió una de mis obras (la que acompaña el texto). Yolanda, como una especie de mecenas, atesora algunos de mis cuadros. Sé que los trata con mimo, y a mí me gusta saber que los contempla y aprecia.
 Un abrazo, Yolanda.


lunes, 8 de octubre de 2012

GOLUCHO POETA


Golucho. Olula del Río, 2012  (fotografia de Juan Sánchez Romero)

A razón de lo que uno encuentra en esa red de redes que es internet, Golucho (Miguel Ángel Mayo López) es bien conocido como pintor realista, menos como escultor (a pesar de tener una serie de piezas de metal realizadas con objetos encontrados al modo de Antonio Pérez y otras de hierro con claras referencias a Chillida y Oteiza) y prácticamente nada como poeta.
 El realismo de Golucho se aleja del realismo de una cámara fotográfica; en su obra hay drama y ternura, indagación y sueños, claroscuro, misterio... Frente a sus cuadros uno se detiene, observa y reflexiona... y brota la inspiración, el germen de un relato o de una poesía. Pero entonces, ¿por qué no encontramos nada sobre el Golucho poeta, sobre el artista que, en su página web, acompaña sus cuadros con versos propios?
 Esa misma pregunta la hice la semana pasada a mi suegro cuando hojeaba el libro "Golucho. Retrato inacabado" de Juan Manuel Martín Robles, quien recoge en el capítulo IV algunos de los versos, poemas, sentencias y aforismos del madrileño. De paso, y siendo mi suegro poeta y escritor y amante del arte en general, le pedí que plasmase por escrito lo que aquellos poemas le sugiriesen, con el fin de hacer con ello una entrada en el blog bajo el título de Golucho Poeta. He aquí su colaboración:


Desconocía al Golucho poeta hasta que la fortuna puso en mis manos el libro de Juan Manuel Martín Robles: "Golucho. Retrato inacabado". Leí el volumen con detenimiento y visualicé, con avidez, las reproducciones de sus cuadros y dibujos. Fue en el capítulo IV, Golucho: Versos, poemas, sentencias y aforismos cuando descubrí al Golucho poeta, en cuya faceta el artista deja los pinceles sin abandonar los colores:

De repente llega la tarde: violenta, azul violeta.
Me obliga, este gris que abriga; a besar el pardo blanco de una
foto vieja.

 Versos llenos de ternura, añoranza y romanticismo.

 Su poesía usa el verso blanco o suelto; libre de sujeción a la métrica y a la rima pero sobrado en imágenes, inspiración y sentimiento, y rico en hermosas metáforas.

***

Cada noche vienes a mí, conmigo.
Te bebo y te beso, te toco y te palpo.
Cada comisura. 
Cada esquina.
Cada escondite de tu cuerpo.
Cada noche contigo, voy al atajo de tu vientre.
Por cada rincón me hablo, y te callas.
Te huelo las manos, que arrugas, que manchas.
Luego
te vas como dormida entre las sombras.
Mullida y mojada,
                     indiferente a mi llegada.

 En este poema, como en muchos otros, la mujer es la gran protagonista y su autor canta al amor, un amor obsesivo, sensual, caníbal.

***


Sirvo de eco a una flor
inmóvil,
ángulo del recuerdo.

 He aquí un poemita que "evoca" la ligereza y belleza del haiku, expresando la efímera delicadeza de lo breve y hermoso.

***

Desde este pozo de carne,
ataúd prestado a la tierra,
sueño con tus labios frescos
          mi lengua entre tus piernas.
Larga noche tiritando estrellas.
Tengo las manos sedientas de carne joven,
           vieja,
                       como sea.

 En estas líneas poéticas diseminadas, nos muestra la relación que, a veces, se establece entre pintura y poesía vanguardista. De nuevo el amor fogoso; un verso atrevido que no nos deja indiferentes.

***

                         Un Napoleón de yeso en el pasillo

No estoy cansando de buscarte pues
                          nunca dejaste acercarme tanto.
Estoy enfermo de niñez dejada por
                          corredores de extraños dogmas.
Por donde nunca tuviste necesidad de pasear tu insomnio:
                          siempre dormías.
Siempre crecíamos en silencio para no molestarte.
Lamento que desde tu cuarto no vieras
                         el océano negro y frío de la eterna medianoche.
A veces me pregunto si toda esa tristeza extendida por mis ojos
                         no es otra cosa, que, la ausencia de volver
                         empequeñecido a tus rodillas.

 Estos versos dedicados al padre tienen cierto hermetismo, pero dejan entrever el deseo de la vuelta a la niñez; el regreso al padre.

***

                Nieva

Nieva,
          como si no cayera.
Me tocas tan en silencio,
           como si no fuera.
En silencio tan en disculpa,
           como si no estuvieras.

 La delicadeza de su poética se expresa en estas líneas escalonadas.


***

 Su poesía es culta; a veces, como en este poema, inventa una palabra: amapolarte.

Quisiera amapolarte la boca.
Cincelarla golpe a golpe con mi carne.
Y entre esos muros que amagas;
alocada alondra,
darte el alpiste.


***

No reproduzco Carne de piedra, por su extensión, en donde se nota su arte pictórico por medio de ricas metáforas que sugieren, que nos muestran idílicas escenas:

...Mientras, a lo lejos, se va temblando Casiopea.


*** 

 Sus aforismos y sentencias, personales y profundas, tienen la sabiduría de quien ha vivido mucho y ha estado atento a cuanto sucede en su mundo:

No existe la libertad ni para saber que no existe.

Está más cerca de la verdad quien todo lo ignora.

Cuando dudes confía en el absurdo. Rompe la gravedad de la mediocridad, mútate en ave y lánzate al abismo; verás y volarás.

La amistad es una suplantación del yo inconcluso.

El que no ve la belleza está condenado a destruirla.
La belleza no es lo que creen aquellos para los que no es algo vital.
El que no la ve, no la echa en falta y la confunde.
El que no ve la belleza está condenado a destruirla sin llegar a saber lo que es.
Pero ese, que sí la ve, está penado a sufrir.

***

 Como lector y aficionado a la poesía, invito a todo el mundo a leer los poemas de Golucho, sus aforismos y sentencias; no se los pierdan, saldrán ganando.


Francisco Delgado Acosta
Poeta y escritor malagueño.
Primer Premio Azabache del IV Certamen Literario de Relatos cortos de la Viñuela (Málaga, 1998).
Primer Premio de Relatos Cortos del XV Certamen de Cuentos de la Villa de Mijas (Málaga, 1999).