miércoles, 15 de mayo de 2019

JEAN CARLOS PUERTO NOS INVITA A ATRAVESAR EL UMBRAL


Cartel de la exposición A través del umbral de Jean Carlos Puerto en Antinoo-Fine Art.
Fotografía: Lucía Rodríguez 

Jean Carlos es amigo y compañero de pinceles. Nos conocimos hace ya unos años en uno de los cursos de realismo impartido por Antonio López y Andrés Ibáñez, en el Museo Ibáñez de Olula del Río. Desde entonces nos seguimos la pista y no dejamos pasar la oportunidad de vernos. Por eso, fue toda una sorpresa cuando me envió el whatsapp con la invitación a la inauguración de su exposición en la galería Antinoo-Fine Art de Málaga, y una gran alegría compartir parte de su tiempo en la ciudad.

Lucia Rodríguez y Jean Carlos Puerto en la inauguración de A través del umbral

 La obra de Jean Carlos se mueve en el terreno de la vida, de lo cotidiano, de las relaciones interpersonales y de las relaciones con nuestro propio yo –sus estudios de psicología y su profesión de terapeuta deben tener culpa de ello–. En esta ocasión ha elegido una muestra íntima e introspectiva, en la que la composición, la luz y la factura pictórica están muy cuidadas. El espacio reducido de la sala expositiva de Antinoo y el mobiliario y la luz que entra por los grandes ventanales crea una atmósfera que le va como anillo al dedo para, nada más cruzar la puerta, embaucarnos en esa sensación de paso "A través del umbral" que da título a la muestra. Una coincidencia, o no, que hace que todo quede redondo.

A través del umbral en Antinoo-Fine Art. Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle de una de las obras de A través del umbral.
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Jean Carlos Puerto en Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Jean Carlos Puerto en la galería Antinoo-Fine Art de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

A través del umbral en Antinoo-Fine Art de Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

Dibujos en la exposición A través del umbral
Fotografía: Lucía Rodríguez

Jean Carlos Puerto con algunos de los visitantes en la inauguración
Fotografía: Lucía Rodríguez

Jean Carlos Puerto con José Ruiz Blanco y Ana Orellana
Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle de la galería Antinoo-Fine Art. Fotografía: Lucía Rodríguez

Momento de la inauguración A través del umbral en Antinoo-Fine Art.
Fotografía: Lucía Rodríguez

El pintor Jean Carlos Puerto construye nuevas realidades con un estética intimista.
La exposición 'A Través del umbral' se inaugura el próximo 3 de mayo en la Galería Antinoo-Fine Art, de Málaga, y está formada por un conjunto de óleos y dibujos que recogen su visión sobre los sentimientos humanos, personales y relacionales.

Jean Carlos Puerto continua investigando en la corriente filosófica del Realismo Especulativo y el concepto de umbral aunque, en esta ocasión, se adentra en la parte intimista desde el punto de vista racional. Este es el planteamiento de su nuevo proyecto, titulado 'A través del umbral', que inaugura el próximo 3 de mayo en la Galería Antinoo-Fine Art, de Málaga, a las 20:30h. 
Son trabajos donde el cuerpo del hombre, el desnudo y la luz se presentan como objetos para construir nuevas realidades, en las cuales la estética es una herramienta más para crear el significado final de la obra. Piezas en las que la luz cobra especial importancia porque se convierte en un elemento, en un objeto más de la composición pictórica. 
Se trata de una continuación de su anterior exposición –"Umbral"–, que se exhibió en enero en Murcia. En esta ocasión, el artista presenta nuevas piezas realizadas en óleo, junto a varios dibujos inéditos. 
'A través del umbral' es una serie formada por un total de 9 óleos y 5 dibujos con los que reflexiona sobre la relación entre los objetos, el cuerpo como objeto en sí, las posibilidades y sus accesos, el deseo como motor y la sensualidad como poética. 
El área de investigación formal y estética de este proyecto parte, por un lado, de los afluentes adyacentes de la nueva corriente de pensamiento denominada 'Realismo Especulativo', de la que Graham Harman es uno de sus más importantes representantes y, por otro, de la idea de 'Umbral'. Desde una superación del realismo pictórico, entendido desde la mímesis, se plantea la estética como herramienta para crear significados.
La práctica artística no es sino una acción poética que busca indagar en las relaciones constitutivas de la realidad, no exclusivamente en la interacción con el sujeto. Partiendo de la Ontología Orientada a Objetos (OOO) de Harman, la pintura sería el espacio de especulación en el que el cuerpo, desde una concepción fenomenológica del mismo, se antoja por encima de todo 'objeto'.
El umbral como lugar de paso (físico-espiritual), como punto de acceso, límite, borde, fin y comienzo, aludiendo al trabajo de Anne Cauquelin, puede ser una herramienta efectiva para cultivar el pasaje de lo real y la pintura, un acto performativo capaz de transformar esas realidades.
 Jean Carlos Puerto (Caracas, 1981) es un artista con una impecable trayectoria, con casi una veintena de premios y menciones y cuya obra se encuentra tanto en importantes colecciones privadas como institucionales y presente en ferias nacionales (Art Madrid) e internacionales (Salon International d'Art Contemporain, París), con proyectos de la talla de Sexposer en Suiza o Instinct Berlín.
Nota de prensa referente a la exposición A través del umbral

Podéis visitar su exposición hasta el 3 de junio en Antinoo-Fine Art, en Callejones del Perchel 4, Málaga. ¡No os la perdáis!

Antinoo Fine-Art. Callejones del Perchel, Málaga.
Fotografía: Lucía Rodríguez

jueves, 9 de mayo de 2019

ROGELIO LÓPEZ CUENCA Y EL DÍA DE EUROPA

Mientras cenaba viendo la televisión me he enterado de que hoy, 9 de mayo, era el Día de Europa, y no he podido evitar acordarme de la obra Bandera de Europa del nerjeño Rogelio López Cuenca, un óleo sobre lienzo pintado en el año 1992, que encierra una gran carga explosiva.


 Os invito a visitar la retrospectiva de su obra –que no tiene desperdicio– en el Museo Reina Sofía. Una muestra que bajo el nombre Yendo leyendo, dando lugar, estará en la capital hasta el 26 de agosto de 2019.


lunes, 6 de mayo de 2019

POR LA LIBERTAD DE PRENSA


RSF de abril de 1999. Monográfico de Henri Cartier-Bresson
Número especial por la libertad de prensa
Fotografía: Lucía Rodríguez

El pasado 3 de  mayo fue el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Lo vi en el telediario de La 1. Imposible no llevarte las manos a la cabeza al escuchar que este 2018 ha sido el año más violento desde que se registran las cifras. La periodista leía en el teleprónter que 80 periodistas habían sido asesinados y que los escenarios más críticos y peligrosos eran Corea del Norte, Siria, China, Arabia Saudí, Cuba y Venezuela; a los que sumaba México, donde ya van por 100 periodistas muertos desde el 2006.

Captura de pantalla de la transmisión online del telediario en RTVE del 3 mayo 2019

 Conforme atendía a la noticia hacía ejercicio de memoria para recordar dónde había leído hacía poco sobre el asunto. Por fin caí en la cuenta. Fue en una revista de Reporteros sin Fronteras. Una edición de 1999 que adquirí en Re-Read, una librería lowcost que permite darle una segunda vida a esos libros que otros no quieren o de los que necesitan deshacerse.
 Vamos por el local con cierta frecuencia, y de vez en cuando se nos ilumina la cara al dar con alguna joya, como este monográfico de Reporteros sin Fronteras dedicado a Cartier-Bresson donde se recogen fotografías del artista realizadas entre 1929 (en París) y 1975 (en Estados Unidos). Casi al final del catálogo hay un mapa donde se indica que en 1998 fueron asesinados 19 periodistas y que 93 estaban encarcelados. Desde luego, unas cifras dolorosas.
 Pero más intenso es el dolor cuando compruebo que los datos recogidos en 2018, ¡20 años después!, son de 80 asesinados, 348 encarcelados, 60 secuestrados y tres desaparecidos. Casi un 400% más.
 Y sin visos de que la situación vaya a cambiar. Justo un día después de la onomástica, la prensa da cuenta del asesinato a tiros del mexicano Telésforo Santiago Enríquez, locutor y fundador de la radio comunitaria Estéreo Cafetal de San Agustín Loxicha, en el estado de Oxaca; un locutor que recientemente había cuestionado a la autoridad municipal por un presunto desvío de capital. Un crimen que, como tantos otros, quedará impune.

Clasificación mundial de la libertad de prensa 2018

 El volumen de Reporteros sin Fronteras del mes de abril de este año, lo protagoniza la fotorreportera de guerra Véronique de Viguerie.

 

 En la página web de la revista nos informan de que De Viguerie ha cubierto conflictos en Nigeria, el kurdistán iraquí, Filipinas, China o Yemen, habiendo sido galardonada en 2018 con la Visa de Oro de Paris Match News y la Visa de Oro del Comité Internacional de la Cruz Roja en el 'Festival Internacional de Fotoperiodismo Visa Pour L'Image' por su reportaje Yemen, la guerra que nos esconden.

 Más información sobre esas 100 fotos por la libertad de la prensa en:



jueves, 2 de mayo de 2019

¿Y A ÉSTE NO LO MULTAN?

Estaba curioseando en uno de mis discos duros cuando me topé con esta fotografía. Los que os acercasteis a ver la exposición de Michaël Borremans –que estuvo desde octubre al 17 de enero de 2016–, ya sabéis la respuesta, pero los que no lo hicisteis os preguntaréis qué hacía ese BMW aparcado ¡y sin multar! en la puerta del CAC.

Centro de Arte Contemporáneo de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Pues se trataba de una propuesta del activista y artista contemporáneo chino Ai WeiWei, con la que quería recopilar piezas de LEGO con las que desarrollar su próximo proyecto artístico, centrado en la libertad de expresión. WeiWei se las pidió a la casa de juguetes danesa, pero tras la negativa de ésta*, no le quedó otra que pedir la colaboración del respetable. La intención era que la gente le llenase el coche de piezas. Yo se lo dije a mis hijos, pero me dijeron que nanay de la China. "Si quiere legos, que se los compre, que los nuestros son para jugar". Así que nos quedamos sin contribuir a la campaña.
*LEGO se negó a venderle las piezas por el siguiente motivo:
Lamentamos informarles de que va en contra de nuestra política corporativa dar nuestra aprobación a cualquier actividad no afiliada fuera del programa de autorización de LEGO. Sin embargo, somos conscientes de que artistas pueden estar interesados en usar elementos de LEGO como una parte integrada de su obra de arte. La marca registrada LEGO no puede ser usada comercialmente de ninguna forma para promocionar, o nombrar, el trabajo artístico. 
No podemos aceptar que el motivo sea tomado directamente de nuestro material a la venta o fotos con copyright. Los motivos no pueden contener ninguna declaración política, religiosa, racista, obscena o difamatoria. Debe quedar claro que LEGO Group no ha patrocinado o promocionado el proyecto. 
Ante el revuelo en las redes y el enfado de WeiWei, tuvieron que volver a tuitear lo siguiente:
Hola, repetimos el derecho de todos a la libertad de expresión creativa, no censuramos, prohibimos ni excluimos el uso creativo de piezas de LEGO. Cualquiera es bienvenido a comprar piezas de LEGO a través de nuestros canales habituales de venta para sus proyectos, como vemos en miles de proyectos diariamente. Simplemente no podemos ofrecer adquirirlo al por mayor para facilitar tales proyectos. ¡Esperamos que esto a ayude a aclarar las cosas!

BMW en la puerta del CAC Málaga con piezas de LEGO en el interior
Fotografía: Lucía Rodríguez

Cartel solicitando la colaboración de los malagueños para el proyecto de Ai WeiWei
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Espero que aquellas piezas recogidas en Málaga ayudaran a construir algunos de los retratos que he encontrado curioseando por internet.

Obra de WeiWei. Retratos de disidentes políticos encarcelados hechos con piezas de LEGO
Fotografía: Cnet

 Los más recientes son los de la exposición inaugurada el 11 de abril de este año en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México, donde se pueden ver los retratos de los 43 estudiantes y maestros de la escuela de Ayotzinapa, en el sur de México, secuestrados y presuntamente asesinados en 2014 cuando se dirigían a una manifestación en la capital.

Exposición de Ai WeiWei en el MUAC de México
Fotografía The City (Ai WeiWei tampoco olvida que faltan 43)

Detalle de la instalación con piezas de LEGO basada en la tragedia del 2014
Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México, abril de 2019
Fotografía: The City (Ai WeiWei tampoco olvida que faltan 43)

 Qué me alegra ver que existen proyectos que se extienden en el tiempo y dan lugar a nuevas obras; pero, a su vez, qué triste es reconocer que haya tantas causas que denunciar.

martes, 23 de abril de 2019

CHRISTINE SPENGLER: ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA. AUTOBIOGRAFÍA DE UNA CORRESPONSAL DE GUERRA


La autobiografía de Christine Spengler con el artículo de Antonio Javier López
Fotografía: Lucía Rodríguez

Me encontré la hoja recortada del periódico sobre la mesa de la cocina, y desde el papel Christine Spengler me miraba en una pose que tenía más que ver con Lindsay Kemp que con la aguerrida reportera de guerra que fue en su día.
La pionera del fotoperiodismo Christine Spengler protagoniza un documental premiado en el Festival de Málaga 
'Moonface, una mujer en la guerra' recibe la Biznaga de Plata en la sección 'Afirmando los derechos de la mujer'
 Nada más empezar a leer me enrabié conmigo misma por no haberme enterado en su momento de que proyectaban la película en el festival. Mi único consuelo, saber que me haré con el dvd o el blu ray en cuanto salga.


 Leí el artículo de Antonio Javier López, y luego busqué en internet el trailer del documental por pura necesidad, por oír su voz y ver su forma de moverse, algo que tuve que ficcionar en mi mente este verano mientras leía Entre la luz y la sombra. Autobiografía de una corresponsal de guerra. El libro me llegó de manos de Sergio Camacho, a quien le debo éste y otros tantos descubrimientos.
 En 400 páginas Christine se disecciona por dentro y nos revela todo aquello que no alcanza a contarnos con sus imágenes: sus sentimientos, sus pérdidas, sus compañeros, sus amigos, sus amores… La acompañamos de guerra en guerra, y su mirada se convierte en la nuestra, viviendo el instante de tal o cual foto.
Fue en Bardaï, la ciudad de los mil palmerales infestada de rebeldes, allí donde capté, con tú cámara fotográfica*, mi primera imagen: dos combatientes tubus armados yendo al frente cogidos de la mano. Allí donde, la víspera de nuestra partida, nuestros amigos legionarios habían decidido conducirnos, para un último picnic al pie de "la Mujer Dormida": una montaña con el perfil de una mujer.
( *se refiere a la cámara de su hermano Éric y al Chad)
Chad, 1970. Entrenamiento de los rebeldes tubus en el Tibesti.
Fotografía de Christine Spengler
  […] Éric sonríe. Se encuentra mejor. Tengo la impresión de que poco a poco el espectro del Tibesti se aleja. Le hablo de mi vocación descubierta aquí:
 –Quiero ser reportera de guerra y dar testimonio de las causas justas. Éric no quiere oír hablar de guerra nunca más y me regala su cámara fotográfica:
 –Tú eres la más fuerte de los dos. Tú serás corresponsal de guerra y escribirás el libro de nuestra vida. 
 […] Quince días más tarde, me voy sola a Irlanda del Norte para aprender mi oficio sobre el terreno.
 
[…] Los soldados ingleses han detenido sus tanques y cachean sistemáticamente a todos los transeúntes en busca de armas. Les obligan a ponerse de cara a la pared, las manos en alto. Al cabo de media hora, los fotógrafos allí presentes están hartos: 
 –¿Nos piramos? –dice uno de ellos–. ¡Aquí no hay ninguna foto que hacer! ¿Quién va tomar un whisky al hotel? ¡Esta vez invito yo! 
 Todos le siguen. Yo, como siempre, he decidido quedarme, pues es la única manera de hacer una foto diferente. En la esquina de una calle aparecen tres chiquillos irlandeses, tres pequeños dandys, tocados con insólitos sombreros de carnaval. Viendo a los soldados deciden provocarles y avanzan a su encuentro con las manos en los bolsillos, dándose codazos. Yo pienso: "Si los soldados les ven y les paran para registrarlos, tengo una buena foto. Si no pasan, peor para mí..." Me acerco a los soldados: 
 –Hello! 
 Y ya, como quien no quiere la cosa, apunto hacia la pared. Luego, pego mi ojo al visor y espero. La escena se produce rápidamente: los soldados, tensos, descubren a los niños y les ordenan ponerse de cara a la pared. En el momento preciso en que se agachan para cachearlos, los niños prorrumpen en risas y hacen muecas a los soldados. Disparo una sola vez. Sé que la foto es buena. Estoy segura. Este cliché resumirá la irrisión de la guerra en Irlanda del Norte.
 […] Nada más llegar al aeropuerto de Orly […] llamo al Paris-Match para solicitar una cita. Con gran sorpresa por mi parte, el redactor jefe desea verme lo antes posible. Me apresuro revelar las fotos para que estén preparadas para el día siguiente. 
 Una vez en la revista, despliego mis fotos sobre la mesa. La de la boda en el patio de la cárcel de Long Kesh, en que una joven, sumamente pálida, se casa con un preso del IRA y tira de su vestido blanco enganchado en las alambradas...
 La de la niña del uniforme azul marino pasando por encima de los soldados tumbados en una calle, camino de la escuela. […] La de los niños que me sacan la lengua en medio de la humareda, en Derry.
Belfast, Irlanda del Norte. Fotografía: Christine Spengler

Londonderry, 1972. Fotografía: Christine Spengler

 Me adentré en sus memorias el pasado mes de julio mientras viajaba por el sudeste asiático, por lo que la cercanía a los escenarios y acontecimientos daba lugar a que las líneas latieran con más intensidad o viveza, como me ocurrió con los pasajes ambientados en Camboya.
En Vietnam y en Camboya hace mucho tiempo que la gente ha aprendido a no llorar. Durante estos últimos meses he fotografiado pueblos enteros delante de sus casas calcinadas sin que nadie derramara una sola lágrima. Solamente un niño lloró delante de mí. Fue en mi primer viaje, cuando yo no tenía más que un objetivo 28mm. 
 Me hallaba hablando con el padre del niño en la carretera en el momento que fue alcanzado por una bala perdida. Se desplomó a mis pies en un charco de sangre. Los fotógrafos allí presentes se abalanzaron sobre él para fotografiar su cabeza reventada. Luego continuaron su camino. Yo seguía allí cuando su hijo llegó… 
 El mismo niño que acababa de fotografiar nadando feliz con sus amigos sobre obuses vacíos en el río Mekong. Pensé que puesto que el padre había muerto, puesto que ya nadie le devolvería a la vida (sus camaradas soldados le cubrían ya con su poncho de lluvia), el niño superviviente era lo importante. Él, la verdadera víctima de esta guerra, arrodillado en la tierra batida, agarrando desesperadamente la parihuelas sobre las que yacía su padre, envuelto en su poncho de plástico verde. 
 Fotografié al niño en ese momento excepcional, privilegiado de soledad y de intimidad. El resto de la familia se había alejado. El niño no me veía. Fotografié su llanto sin olvidar, detrás de él, el amenazador mortero. La guerra continuaba… había que darse prisa en enterrar al padre al borde del camino. Yo quería mostrar la fragilidad de su desconcierto y su inmensa soledad. Él, el niño que se había hecho adulto en un minuto y que tenía que afrontar solo su destino, huyendo con los demás bajo las bombas y el napalm en carretas tiradas por bueyes, cargadas de refugiados.
Niños nadando con vainas de bombas en el río Mekong. Camboya, 1974.
Fotografia: Christine Spengler

Niño llorando a su padre. Camboya 1974. Fotografía: Christine Spengler
 Cuando salgo del hotel Continental, a las cinco y media de la mañana, todavía es de noche en Saigón. El altar de los antepasados sigue emitiendo sus reflejos rojos sobre el rostro de la guardiana y su familia, dormidos en medio del pasadizo. En el decimoséptimo piso del edificio negro, Horst me espera. Al ver la única cámara fotográfica  que luzco en mi pecho abre un armario lleno de viejas Nikon abolladas, que pertenecieron a fotógrafos ahora muertos o heridos. Ya son cincuenta y tres los que han perdido su vida en Vietnam. Sus fotos están prendidas en las paredes. 
  –Para tu primer día de guerra, sin duda, necesitas un teleobjetivo. 
  Dócil, le dejo que pase las correas alrededor de mi cuello. Luego, me tiende un par de botas gastadas y unos cuantos rollos de película: 
 –Es muy sencillo, baby, salimos del año de la rata y entramos en el del búfalo: ¡ilústramelo y tendrás el trabajo!
 […] Por la tarde, agotada, vuelvo, en autoestop, encaramada en un camión de la Cruz Roja cargado de sacos de sémola. Por primera vez, me abandono al descanso, a la extraña sensación de seguir viva, sobre este camión fantasma, en contacto directo con el cielo, las nubes, que me recuerdan el Chad. Por primera vez, mi mirada se sumerge en los arrozales, nuevos para mí, extendiéndose hasta el infinito a ambos lados de la carretera.  
 De repente, creo estar alucinando.  
 –Stop! En una charca cenagosa, a unos cuantos metros de un camión militar, un niño soldado se baña con el casco en la cabeza. Es entonces cuando un enorme búfalo entra, a su vez, en el agua. Ahí está mi foto con sus tres elemento: el camión militar, el niño bañándose y, en medio, el búfalo.  
 De vuelta en Saigón, deposito mis filmes en el piso de Associated Press y mi futuro jefe me dice que vuelva dentro de una hora. Al regresar, gigantes americanos, acorazados con sus cámaras fotográficas, me abordan en el vestíbulo y me felicitan: 
  –¡Bravo! ¿Es tuya la foto del búfalo? ¡Tienes la portada del New York Times!  
 Arriba, "Orson Welles" está encantado. Me felicita y me confirma que ya formo parte de la plantilla de Associated Press. Luego me lleva a cenar a un restaurante de Cholon y me regala mi primer collar de jazmín y mi primer vaso de vino. la cabeza me da vueltas, pero no olvido que mañana, a las cinco y media, tengo que irme al frente.
El año del búfalo. Vietnam, 1973. Fotografía: Christine Spengler

 Así de loco y raudo fueron sus inicios en la fotografía y el fotoperiodismo, y a partir de ahí avanzamos en la lectura, un paseo en el que la acompañamos a rememorar su vida. Una vida entre la luz y la sombra; entre su nombre de pila y sus apodos: Red Scarf, Sheitoon o Moonface; entre la vida y la  muerte; entre el color y el blanco y negro, entre Europa y Oriente.

 El episodio en el que más me reflejo aparece ya casi al final del libro, cuando en 1998 vuelve a Camboya con su amiga Dorothée, con la intención de grabar una película documental.
 Al Museo del Genocidio, situado en pleno corazón de la ciudad, voy yo sola. Es un antiguo liceo convertido en centro de tortura por los jemeres rojos. De las paredes cuelgan miles de fotografías de sus víctimas, a las que torturaban antes de enviarlas a los killing fields ("campos de la muerte"), a catorce kilómetros de Phnom Penh. 
 Aún no hay nadie, ni un solo turista en esta mañana, que haya venido al Museo del Horror. La mayoría de los camboyanos, traumatizados, se niegan a acudir y prefieren olvidar los horribles "años cero" (de 1975 a 1979) durante los que murieron exterminados dos millones de jemeres. Recorro la salas repletas de instrumentos de tortura, las minúsculas celdas, los camastros y las paredes manchadas de sangre. Observo que las fotos de las víctimas  se han ido deteriorando con el paso del tiempo… 
 –Pronto dejarán de existir –pienso–; y su recuerdo se perderá para siempre.
 […] Cuando llego al hotel le digo a Dorothée que no puede dejar de ir a filmar Tuol Sleng: 
 –¡Es imposible entender Camboya sin haber visitado Tuol Sleng y los killing fields! –le repito por enésima vez. 
 Como siempre, me responde que no quiere ir, que es demasiado sensible.
 La misma negativa que respondí yo a Pedro cuando cenábamos una noche en Phnom Penh y planteó la visita al Museo del Genocio para el próximo día y los "Killing fields" al siguiente. Yo no quería "hacer un uso turístico del horror", pero él insistió en que la finalidad de aquellos recintos no era la de servir de atracción turística, sino la de ser centros de documentación e investigación, memorial a las víctimas y recordatorio, también para las nuevas generaciones, de lo acontecido en el país.
 Nada más pasar la taquilla y dejarme llevar por el silencio inmenso y los pasos lentos de los que allí estábamos, me di cuenta de la importancia que tenía aquella visita. Respirar el dolor de los retenidos y ejecutados dolía. Ser consciente de adonde es capaz de llegar el ser humano, también dolía. 
 Los visitantes pasábamos de sala en sala, sumergidos en nuestros pensamientos o bien en las explicaciones de las audioguías. Nuestro hijo Pedro se apoderó de una de ellas, convirtiéndose así en nuestro guía particular. Algunas de las grabaciones eran tan interesantes que nos pasaba directamente los auriculares para que las oyésemos al completo. No se saltó ninguno de los audios, y su expresión seria decía mucho de lo que estaba experimentando. Hace unos cuantos veranos quiso viajar con su padre a Francia para empaparse de lo que fue el Desembarco de Normandía y las batallas que allí se libraron; pero puede que éste haya sido su contacto más directo con lo que es una masacre gratuita y desproporcionada en una guerra. Como no encuentro imágenes de nuestra protagonista alusivas a este apartado, os muestro, con todos mis respetos, algunas de las fotografías que realicé en mi visita. Fueron muy pocas; por una  parte, cumplía las normas restrictivas y, por otra, quedé bloqueada por la sensación de tristeza e impotencia.

Entrada al Museo del Genocidio Tuol  Sleng en Phnom Penh, Camboya. Julio 2018
Fotografía: Lucía Rodríguez

Interior del Museo del Genocidio Tuol Sleng en Phnom Penh, Camboya. Julio 2018
Fotografía: Lucía Rodríguez

Interior del Museo del Genocidio Tuol Sleng en Phnom Penh, Camboya. Julio 2018
Fotografía: Lucía Rodríguez

Interior del Museo del Genocidio Tuol Sleng en Phnom Penh, Camboya. Julio 2018
Fotografía: Lucía Rodríguez

"En medio de las tierras devastadas se alza el mausoleo de cristal lleno de cráneos blancos que brillan al sol". Killing fields, Phnom Penh (Camboya). Julio 2018. Fotografía: Lucía Rodríguez.

Killing fields, Phnom Penh (Camboya)
Julio 2018. Fotografía: Lucía Rodríguez

 Como corresponsal de guerra, Christine ha fotografiado los conflictos de Irlanda del Norte, Chad, Vietnam, Camboya, Irán, el Sáhara, El Salvador, Kosovo, Líbano y Afganistán. Tragedias que ahora se camuflan en la sonrisa que muestra en las fotos que aparecen en internet en cuanto googleas "Christine Spengler imágenes".

Collage de Christine Spengler realizado por Lucía Rodríguez con imágenes extraídas de Google

Nota: Los textos a color están sacados de la primera edición de Entre la luz y la sombra. Autobiografía de una corresponsal de guerra, de Christine Spengler, editado por El País Aguilar en 1999. Traducción a cargo de Oliva María Rubio (la primera parte) y Elena Cano, Antonio Roales e Íñigo Sánchez-Paños (la segunda parte).

 Y como no queda otra ya que hablamos de lecturas en el día de hoy, ¡Feliz Día de Libro!

sábado, 9 de marzo de 2019

SANTAS, REINAS Y OBRERAS

Aún colean en los periódicos y en los canales de televisión las multitudinarias manifestaciones feministas de ayer. Ese Día Internacional de la Mujer celebrado en todo el mundo que nos recuerda que todavía hay una brecha que salvar. Periodistas y políticos que opinan con o sin acierto, editoriales que aprovechan la oleada feminista para inundar con decenas de libros las mesas de novedades de las librerías, y pinacotecas que se suman al carro, como la del Museo Ruso de Málaga con la exposición: Santas, reinas y obreras. La imagen de la mujer en el arte ruso.

 En este blog ya sabéis que no me acuerdo de las mujeres una vez al año, sino que les doy protagonismo a menudo. Ayer me dio por curiosear el archivo de "Entradas" desde el inicio, y a la vez que repasaba casi seis años de mi vida, de esa vida relacionada con el arte, el cine, la música y los libros que tanto me inquieta y emociona, me iba topando con aquellas mujeres que en su momento fueron todo un descubrimiento para mí, un ejemplo de lucha e insistencia personal y una motivación para seguir en lo que yo llamo "lo mío".

 Espero que os hayan despertado el mismo grado de admiración, y os invito a revisitar algunas de ellas.

 Lucía Rodríguez – Pintora e ilustradora.
http://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2012/11/la-lucia-rodriguez-del-otro-hemisferio.html

Leonora Carrington – Pintora.
http://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2013/01/leonora-o-de-como-los-objetos-te.html


 Alexandra Boulat – Fotógrafa.
Alexandra Boulat – Fotógrafa
http://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2013/02/la-boulat_14.html

Nadia El Fani – Directora de cine / Amina Tyler – Femen tunecina.
http://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2013/06/desobedezcamos.html

 Elena Poniatowska – Escritora / Angelina Beloff – Pintora.
Elena Poniatowska – Escritora / Angelina Beloff – Pintora
http://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2014/04/enhorabuena-elena-poniatowska.html



http://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2016/03/feminista-porque-si.html


http://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2015/08/tinisima.html