miércoles, 29 de septiembre de 2021

175 AÑOS DEL INSTITUTO DE MÁLAGA

 

Cartel de la exposición
Gaona y Martiricos 175 años del Instituto de Málaga

El viernes se llenará la calle Larios de cultura y educación. Cultura y educación, dos palabras que han de ir unidas a la hora de hablar de los valores de una sociedad. Y ejemplo de ello son los dos institutos más emblemáticos de Málaga: Gaona y Martiricos. El primero, comenzó su andadura en la enseñanza secundaria en 1846, siendo el único en la provincia hasta que se creó el de Antequera en 1928. Con la ley de separación del alumnado masculino y femenino, Gaona mantuvo la convivencia de ambos sexos en espacios separados, albergando en el mismo edificio a dos institutos: el "Nuestra Señora de la Victoria" con los varones y el "Vicente Espinel" con las mujeres. Fue en 1961 cuando el masculino se trasladó al recién construido Martiricos, quedando hermanados los dos centros.

 175 años, con sus cursos académicos, sus modificaciones de planes de estudio, sus cambios políticos y su evolución social; un patrimonio histórico, arquitectónico y educativo que sigue vivo, y que es un referente de la educación pública, bandera de la igualdad de oportunidades.

 Se trata de una muestra muy visual y dinámica, compuesta por cuarenta paneles, a doble cara, que lucirán a lo largo de la calle principal de la ciudad. El apartado de archivo y documentación histórica corre a cargo de los historiadores Rafael Maldonado y Víctor Heredia, y el fotográfico lo hemos realizado Jesús Jiménez y una servidora. Jesús Jiménez ha sido el responsable de retratar a los antiguos y a los actuales alumnos, además de ser el comisario de fotografía, y yo me he encargado de fotografiar y componer bodegones con el material didáctico de los centros, así como de captar sus rincones más representativos. Para mí ha sido un lujo trabajar con este equipo, y contar con la mano amiga del personal de los dos centros. Yo ya tenía un vínculo anterior con Gaona por un proyecto de fotografía documental que realicé durante mis estudios en la Escuela de Arte de San Telmo, pero después de estos cuatro meses de trabajo el vínculo se ha vuelto más intenso; así que, aunque no estudié en Gaona, ya puedo decir que soy "gaonera".

 Desde aquí os invito a visitar la exposición. Será fácil, porque al ser en la calle no tiene horario de cierre. Estoy segura de que despertará emotivos recuerdos a aquellos que pasasteis por sus aulas o las ocupáis ahora. Y recordad que finaliza el 15 de octubre.


domingo, 26 de septiembre de 2021

ORIGEN Y EXCELENCIA DEL PX


Bodegas Del Pino (Montalbán de Córdoba)
Fotografía: Lucía Rodríguez

Sol, lagar y espera son los elementos claves para la elaboración del vino Pedro Ximénez. Pero es durante las tres semanas de vendimia, pasera y prensa cuando ocurre todo. Se recoge la uva, se pasifica, se muele y se prensa hasta extraer el jugo de lo que será, tras un reposo en tinajas de no menos de 12 meses, el vino Pedro Ximénez. 

 Cada año, durante la campaña en las Bodegas Del Pino, más de 250 trabajadores se encargan de la realización de esta tarea en la que no cabe la industralización ni la tecnología.

 Esa labor, basada en la tradición y el esfuerzo humano, es la que nos propusimos contar, siendo el resultado este vídeo grabado por Alfonso Alonso y una servidora entre el 28 de agosto y el 20 de septiembre de este año en Montalbán de Córdoba.

Fotograma del vídeo Origen y excelencia del PX
Realizado por Lucía Rodríguez y Alfonso Alonso

https://vimeo.com/611606984

 Ahora que tengo una botella de PX en el frigorífico, no me tomaré una copa sin tener presente todo lo que lleva detrás.

Viñedos en Montalbán de Córdoba
Fotografía: Lucía Rodríguez

https://www.bodegasdelpino.com/


jueves, 16 de septiembre de 2021

#TODOSCONPROTEO


Incendio en la librería Proteo
Fotografía: Lucía Rodríguez

Agosto siempre nos trae algún trágico incendio. Este año fue Grecia, Turquía, Australia y el estado de California en los Estados Unidos. También los tuvimos cerca: Cádiz, Huelva, Valencia, Ávila y Tarragona. Y ahora, en septiembre, le tocó a Málaga, donde el fuego arrasó 10.000 hectáreas de Sierra Bermeja.

 El telediario se llena de llamas, y no hay un día que la memoria no me remueva el corazón pensando en el incendio de Proteo. Hace justo cuatro meses, un cortocircuito traicionero propició lo que bien podría haber sido todo un Fahrenheit 451 o la fantasía, hecha realidad, de los carteles de La Noche de los Libros. Se quemó la librería y las pérdidas son cuantiosas, pero al igual que los bosques resurgen de sus cenizas, el equipo de Proteo, desde el minuto cero, no dudó en que nos ofrecerían a todos los malagueños una reapertura. Mientras llega ese momento, han habilitado un pequeño local en calle Álamos. Justo desde su puerta, como para tenerlo siempre presente, se ve el edificio de tres plantas que daba vida a la lectura en nuestra ciudad.

 A los pocos días de aquella trágica noche, delante de un café, hablando de libros, de pérdidas y de memoria, mi amiga Inmaculada sacó de su bolso un libro de Eduardo Ruiz Sosa: Cuántos de los tuyos han muerto (Ed. Candaya). Conociéndome, lo traía para mí, quería que su lectura me ayudara a encajar todo eso que yo perdía al arder Proteo.

Fuimos felices desde que la vimos asomar la cabeza, y su muerte, cuando no parecía aún tan vieja, nos rompió el corazón porque en la infancia uno nunca piensa que lo que ama ha de desaparecer un día.
Del cuento Desaparición de los jardines

 El autor nos habla en sus relatos de la muerte desde cualquiera de sus causas: la vejez, la enfermedad, la violencia, el suicidio…, y con ella de la pérdida, la memoria y los recuerdos; del dolor y el desasosiego; de esa parte de la vida que nos desaparece. Su lectura removió mis ganas de fotografiar en el interior de la librería tras el desastre, idea que en un principio descarté por parecerme demasiado sensacionalista y que ahora tomaba otro sentido: quería fotografiar lo que allí quedaba a modo de memoria, de recuerdo. Conservar el recuerdo vivo de la librería en aquellas imágenes de desolación.

 Estar allí dentro dolía. El primer día, al salir de ese Proteo gris lleno de cenizas, me topé con Jesús Otaola. «Madre mía, ha habido un momento en que he tenido que bajar la cámara y pararme. Es que no veas el pellizco que se me ha cogido. Imagino como tenéis que estar pasándolo», le dije. Jesús me respondió: «No. No puedes imaginarlo».

 Y no, no podremos ni imaginarlo; pero sí hacernos cargo de su dolor. Desde entonces, son muchos los escritores que se sientan en su puerta para firmar ejemplares, y muchos los clientes que compran y realizan pedidos online y también son muchas las donaciones que reciben para su reconstrucción. Como dice Jesús, es mucho el apoyo y el afecto recibido.

 La ola solidaria continua, y ayer mismo se celebró un concierto a beneficio de Proteo en el Teatro Cervantes, en el que actuaron casi una veintena de grupos de Málaga: Alex El Zurdo, Betamax, Conde, Danza Invisible, Elphomega, Esplendor, Frutería Toñi, Gastmans, Hermanas Sister, Javier Ojeda, Julia Martín, Lito Fernández, Trío Motel Caimán, Pepe L'Amour y la Chiccolini Orquesta, Ricardo Marín, Suzzette Moncrief, Tabletom y la banda #TodosConProteo.

Concierto a beneficio de Librería Proteo en el Teatro Cervantes
Fotografía: Lucía Rodríguez

Aquella trágica noche de primavera un incendio devastó la Librería Proteo. Pero fue mucho más grande lo que ocurriría después...

 El olvido y la memoria siempre andan en batalla. No bajemos la guardia. Aún queda mucho por hacer. Nuestro apoyo sigue siendo necesario.


Nota: El texto a color pertenece al libro de relatos Cuántos de los tuyos han muerto, (Ed. Candaya,  2019) de Eduardo Ruiz Sosa.

En Cuántos de los tuyos han muerto el escritor mexicano Eduardo Ruiz Sosa se enfrenta al fenómeno de la muerte mirando a los ojos de los sobrevivientes, escuchando a los que quedan en el mundo como testimonio de la ausencia, de esa ausencia ajena que, en buena medida, es nuestra propia ausencia, pues al morir los otros va desapareciendo también lo que fuimos con ellos.


jueves, 22 de julio de 2021

¡GRACIAS, AYUNTAMIENTO DE FUENGIROLA!

¡Seis meses llevaba con el blog en pausa! Uf, cómo pasa el tiempo de rápido. Y más cuando se está enfrascada en tantos frentes a la vez: proyectos fotográficos de los que espero mostraros resultados dentro de poco.

 Vuelvo con una muestra de agradecimiento al Ayuntamiento de Fuengirola, por la invitaciones que nos ofreció a los sanitarios para el concierto de La Noche Rosa, con Mikel Erentxun y M-Clan, epasado sábado 10 de julio.

La Noche Rosa, con M-Clan y Mikel Erentxun en Marenostrum Fuengirola 2021
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Nos regalasteis una noche diferente, un encuentro con compañeros, fuera de los uniformes, las EPIs y las carreras por los pasillos. Un subidón de energía al ritmo de la música en ese escenario tan espectacular que tenéis en el recinto Marenostrum, entre el mar y el Castillo de Sohail.

Vistas al mar desde las gradas del recinto Marenostrum de Fuengirola
Fotografía: Lucía Rodríguez

Lucía Rodríguez en Marenostrum Fuengirola
Fotografía: Pedro Delgado

 Fue Carlos Tarque quien abrió la noche, y Mikel Erentxun el que la cerró. Soy fan del Erentxun desde que tenía 15 años y ya me encandilaba con Duncan Dhu. Lo tengo en cintas de casetes, en CDs y, ahora, en mi Spotify. Y hasta lo sigo por Instagram. Nunca me falla. Disfruté de lo lindo meneándome al son de su voz. ¡Qué bonito lo haces, Mikel!

 Dejo estos dos vídeos por aquí para aquellos que no pudisteis ir (en especial para ti, Mariló, que fuiste quien nos hiciste llegar la notificación a los de Lactantes), y para dar testimonio de lo espectacular que fue la noche. Lástima no haberlos podido grabar desde más cerquita (¡¡Estábamos en la penúltima fila de la última grada!!, snif).


 No dejéis de cuidaros y sed precavidos, que no se nos eche a perder el verano.


sábado, 30 de enero de 2021

MANET POR SÍ MISMO

Ana María Matute, que fue profesora visitante en varias universidades norteamericanas en 1965, solía decirle a sus alumnos al inicio del curso:

"Vosotros tenéis profesores de Literatura que os acercan a la Literatura como yo no sé hacer, pero es que yo soy la Literatura."
 Me he acordado de esa frase al leer Manet por sí mismo (Editorial Plaza & Janés), porque no se trata de un libro de Historia del Arte que nos acerque a la vida del pintor, sino que es el propio Manet abriéndose en canal para disfrute nuestro.

Manet por sí mismo, Edición de Juliet Wilson-Bareau
Editorial Plaza & Janés

 Durante los días que he estado enfrascada en sus páginas, el pintor ha compartido conmigo su vida, su obra y sus pensamientos, acercándome de una forma increíble a su persona.
 La verdad es que echo en falta este tipo de publicaciones donde el autor se desnuda y nos muestra su manera de ser, de pensar, de sentir, sus ideas y sentimientos. Cartas a Theo de Vincent Van Gogh y Cartas, la correspondencia de Miguel Ángel reeditada recientemente por Alianza, son buenos ejemplos de lo que digo.


 Juliet Wilson-Bareau, historiadora especializada en arte español y francés, sobre todo en Goya y Manet, ha sido la encargada de mostrarnos al artista desde la propia voz del pintor, como si de un autorretrato se tratara.

Este magnífico libro demuestra la unidad esencial del arte y la vida de Manet. Mientras que los críticos de su época lo tachaban de “incoherente”, él juzgaba la gran diversidad de su obra como su valor más positivo, ya que reflejaba la espontaneidad y la fuerza de sus respuestas ante el mundo que le rodeaba. Sus primeras cartas, escritas a sus padres antes de convertirse en estudiante de Bellas Artes, ya revelaban su agudo poder de observación, así como su inclinación hacia los enfoques radicales y libres que fueron una de las fuerzas motrices del arte elegante burgués.

Las opiniones de este artista parisino se reflejaban en todas sus conversaciones y en las cartas que escribió a su familia, sus amigos, a Baudelaire, a Pantin-Latour, a Duret, a Mallarmé y, en especial, a Zola. Además la conversación de Manet era tan animada y sus chistes tan sorprendentes que también subsisten muchos recuerdos fiables de sus palabras. De su correspondencia y conversaciones se desprenden sus esperanzas y temores, los éxitos y fracasos de este carácter artístico tan sumamente activo.
Del prólogo de Manet por sí mismo

 Os dejo con algunos fragmentos de la publicación:

A Henry Fantin-Latour (3 septiembre 1865) desde el Gran Hotel de París, Puerta del Sol, Madrid, domingo por la mañana.

Cómo le echo de menos y cuánto le hubiera gustado ver a este Velázquez, sólo por conocer su obra vale la pena haber hecho todo el viaje; los pintores de todas las escuelas que lo rodean en el museo de Madrid, y que están muy bien representados, parecen a su lado unos aficionados. Es el mejor pintor de todos; no me ha sorprendido, me ha encantado. El retrato de cuerpo entero que tenemos en el Louvre no es de él;

Basado en el retrato de Felipe IV vestido de cazador de Velázquez
Manet, 1862
 

sólo la autenticidad de la Infanta no puede ponerse en duda. Aquí hay un cuadro enorme, lleno de personajes pequeños similares a los que hay en el cuadro del Louvre llamado los Caballeros,

Basado en Los pequeños caballeros de Velázquez, Manet (aprox. 1858-1859)

pero la representación de las mujeres, así como la de los hombres, quizá sea de mayor calidad y, sobre todo, están completamente exentos de restauración. El fondo (el paisaje) es de un alumno de Velázquez.

 La obra más sorprendente de esta espléndida colección, y probablemente la pintura más sorprendente que jamás se haya hecho, es el cuadro indicado en el catálogo como retrato de un actor célebre en tiempos de Felipe IV; el fondo desaparece, parece que sea aire lo que rodea a ese hombre vestido de negro y lleno de vida; y las Hilanderas, el bello retrato de Alonso Cano, las Meninas (con los enanos): ¡otro cuadro extraordinario! Los filósofos… ¡qué obras más sorprendentes! También los enanos, sobre todo uno que está sentado de frente y en jarras: una pintura de calidad para un verdadero entendido. Y sus magníficos retratos, habría que mencionarlo todo, sólo hay obras maestras. El famoso retrato de Carlos V realizado por Tiziano, verdaderamente merecedor de su fama, en cualquier otro lugar me habría parecido bien, pero aquí, comparándolo con los demás, parece de madera.

 Y Goya, el más curioso después del maestro, al que ha imitado demasiado y del modo más servil. Pero a pesar de ello tiene una gran inspiración. En el museo hay dos bellos retratos ecuestres suyos al estilo de Velázquez, que de todos modos son bastantes inferiores. Lo que he visto de él hasta ahora no me ha gustado demasiado; estos días voy a ver una magnífica colección suya en la casa del duque de Osuna.

 Me siento contrariado, hace mal tiempo esta mañana  me temo que la corrida de toros que debía celebrase esta tarde, y a la que me gustaría asistir, se posponga para no sé cuándo. Mañana iré a visitar Toledo. Veré obras del Greco y de Goya que, según me han dicho, están muy bien representados allí.

 Madrid es una ciudad agradable, llena de distracciones. Los paseos por El Prado son muy placenteros, está lleno de mujeres bonitas con mantilla, (…)

            En El Prado, aprox. 1863                                Flor exótica, 1868

 En las calles se observa una gran variedad de trajes; los toreros también tiene un traje de calle muy curioso.

 Adiós, querido Fantin, reciba un saludo, atentamente suyo.

 É. Manet

(Del capítulo El viaje a España, septiembre de 1865)

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Relatado por Émile Zola (publicado 10 de mayo de 1868)

[Durante las sesiones de su retrato] No, no puedo hacer nada sin la naturaleza. No sé inventar. Cuando he intentado pintar basándome en las lecciones que he aprendido, no he hecho nada que valiera la pena. Si hoy soy mejor es gracias a la interpretación exacta y al análisis fiel.

(Del capítulo Baudelaire y Zola)

Retrato de Émile Zola, 1868

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Relatado por Antonin Proust (sin fecha)

[…] Estamos en el camino equivocado. ¿Quién ha dicho que el dibujo es la escritura de la forma? La verdad es que el arte desde de ser la escritura de la vida. Es decir, en las Escuelas de Bellas Artes se hacen obras bellas, pero constituyen un trabajo despreciable (…).

 Un artista debe ser “espontáneo”. Ésta es la palabra correcta. Pero para tener espontaneidad, hay que dominar el arte. Los tanteos no conducen a ninguna parte. Hay que traducir lo que uno siente, pero traducirlo instantáneamente, para decirlo de algún modo. Se habla del esprit de l’escalier, o una manifestación tardía en respuesta a algo que ya ha pasado. Nunca se habla de l’esaclier de l’esprit, o la escalera que conduce a la sensatez y sabiduría. Sin embargo hay mucha gente que intenta subirla y nunca llegan al final, dada la dificultad para subir un solo escalón. En realidad, nos damos cuenta de que lo que hicimos el día anterior ya no está de acuerdo con lo que hacemos al día siguiente.

 Personalmente, me importa muy poco lo que se haya dicho sobre el arte. Pero si tuviera que dar una opinión, la expondría así: todo lo que tiene espíritu de humanidad, espíritu de contemporaneidad es interesante. Todo lo que carece de ello no tiene ningún valor.

(Del capítulo Conversaciones de Manet sobre el arte)

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Relatado por Georges Jeanniot (1882)

En arte, la concisión es una necesidad y una cuestión de elegancia. El hombre conciso hace reflexionar, el hombre verboso aburre. Buscad siempre la concisión… En una figura, buscad las zonas esenciales de luz y sombra; el resto saldrá por sí solo, a menudo sin necesidad de un gran esfuerzo.  Puesto que la naturaleza tan sólo nos proporciona información, debéis cultivar la memoria, que es como una barandilla que impide caer en la trivialidad… Hay que ser siempre el dueño y señor y hacer lo que nos divierta. ¡Que no sea un castigo, no, nunca un castigo!

(Del capítulo Conversaciones de Manet sobre el arte)

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Relatado por Gaston La Touche (hacia 1878)

 Le agradezco que haya pensado en mí, pero no puedo tomar alumnos. Además, ¿qué podría enseñarle? Nada; o muy pocas cosas que puedo resumir en un par de frases: el negro no existe, ésta es la primera frase; no haga nada cuya visión se base en la obra de otra persona, ésta es la segunda. Así, que márchese a su casa y pinte tan sólo a partir de la naturaleza, que es mucho más importante que los Sres. X, Y y Z.

(Del capítulo Conversaciones de Manet sobre el arte)

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Relatado por Antonin Proust (1876)

Los museos siempre me han desesperado. Siento una gran tristeza cuando entro en uno y veo la apariencia miserable de las pinturas. Los visitantes y los guardas, todos pululan. Los retratos no tienen vida. Sin embargo, entre los retratos están (haciendo un chasquido con la lengua) los Velázquez, los Goya, los Hals y, entre los nuestros, los Largillère, los Nattier, porque hay que reconocer que esos bribones sabían lo que hacían. Quizás pequen de ser demasiados ordenados, pero nunca perdían de vista la naturaleza, ¡Y los Clouet! Cuando pienso que se dio preferencia al Rosso y el Primatticio sobre Clouet.

(Del capítulo Conversaciones de Manet sobre el arte)

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Relatado por Stéphane Mallarmé [publicado el 30 de septiembre de 1876]

(Versión en español de la traducción inglesa de 1876 del texto francés extraído) Cada vez que se empieza un cuadro… uno se lanza de cabeza a ello y se siente como un hombre que sabe que el método más seguro de aprender a nadar sin ningún riesgo es, por peligroso que pueda ser, lanzarse al agua (…) Nadie debería pintar un paisaje y una figura siguiendo el mismo procedimiento, ni con el mismo conocimiento, ni de la misma forma; y lo que es más, ni siquiera dos paisajes o dos figuras. Cada obra debe de ser una nueva creación de la mente. Es cierto que la mano conservará algunas técnicas secretas que ha adquirido, pero el ojo debe olvidar todo lo que ha visto y aprender una nueva lección a partir de lo que se le presenta. Debe dejar de lado los recuerdos, ver solo lo que estamos mirando, como si fuera la primera vez; y la mano debe convertirse en una abstracción impersonal guiada únicamente por la voluntad, olvidadiza de toda habilidad anterior.

(Del capítulo Conversaciones de Manet sobre el arte)

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 Relatado por Antonin Proust (1879-1882)

Esta guerra de cuchillos me ha herido profundamente. He sufrido mucho, pero ha sido un gran estímulo. Desearía que ningún artista fuera alabado y lisonjeado cuando está empezando. Esto destruye su personalidad. ¡Qué estúpidos! No han cesado de decirme que soy contradictorio: no podían decirme nada más elogioso. Mi ambición siempre ha sido mantener esta contradicción, no repetir mañana lo que hice ayer, sino responder constantemente con una visión fresca e intentar hacer escuchar una nueva nota.

 ¡Ah! Los inmóviles que siguen una fórmula, se aferran a ella y se hacen ricos, pero ¿qué tiene eso que ver con el arte? ¿Puedes decírmelo? Por el contrario, la función del hombre que tiene ingenio es dar un paso adelante, un paso significativo. La gente del próximo siglo será muy afortunada, amigo mío; su visión estará más desarrollada que la nuestra. Verán mejor.

(Del capítulo Conversaciones de Manet sobre el arte)

 Manet, entre sus dudas e inquietudes, marca sus propias pautas para desarrollar su pintura. Pautas que deberíamos de tomar casi a modo de mandamientos:

–Cada obra debe de ser una nueva creación de la mente.

–No aferrarse a la fórmula que te dio el éxito.

–No perder de vista la naturaleza.

–No pintar basándose en la obra/visión de otro artista.

–Buscar siempre la concisión.

–Ningún artista debería ser alabado y lisonjeado en sus inicios.


Nota: los textos en color y las imágenes que los acompañan pertenecen a Manet por sí mismo, editado por Plaza & Janés.


miércoles, 6 de enero de 2021

PROHIBIDO MIRAR PARA ATRÁS


Prohibido mirar para atrás. Fotografía: Lucía Rodríguez

Hace unos días, mientras esperaba en el coche a que se cerrara la puerta del garaje de casa, vi esa señal de prohibido en el retrovisor gritándome prohibido mirar para atrás. No lo dudé, le dije a Pedro que se esperase, saqué el móvil del bolso e hice la foto. Quería retener esa sensación de que empezaba un año nuevo y que lo pasado, pasado estaba.

 El 2020 ha sido complicado y doloroso para muchos. Aún así, las Navidades se han celebrado, y las reuniones –ventiladas y distanciadas– y los regalos han servido para evadirnos un poco de la crudeza de la pandemia. Con alegría y roces de codos, todos nos hemos deseado felicidad: ¡Feliz Navidad!, ¡Felices fiestas!, ¡Feliz Año Nuevo! Cuento con que así sea, con que tengamos buenos momentos que nos ayuden a capotear los días grises que nos traiga el 2021.

 Y aunque haya iniciado este post con esa prohibición, me reconforta echar una ojeada al blog y confirmar que el año pasado también tuvo sus momentos de inspiración.

Sumario 2020
Blog de arte Manchando lienzos manejando colores
luciarodriguezvicario.blogspot.com

 El 30 de diciembre amanecía con la luna llena; igual de lleno que este año que se inicia…

Luna llena del 30 de diciembre
Fotografía: Lucía Rodríguez

 ¡Aprovechadlo!


sábado, 19 de diciembre de 2020

MICROGEOGRAFÍAS DE MADRID


Portada de Microgeografías de Madrid

Microgeografías de Madrid no es sólo un libro de fotografía, es también un paseo por Madrid de la mano de Belén Bermejo, su autora, acompañándola mientras nos habla de estrellas, de copos de nieve y de islas; de sus palabras favoritas o de todos los tonos que existen del color rojo, su preferido. A ratos, su mirada se detiene ante un charco, una flor, un buzón, una ventana, una puerta o el desconchón de una pared. Entonces saca la cámara, y la geometría, el color o esa emoción que la ha atrapado quedan capturadas en una instantánea.

Página 30 del libro Microgeografías de Madrid, de Ed PlanB

Wilson Alwyn Bentley fue un señor admirable y fascinante. Nació en 1865 en un pueblecito de Vermont. El señor Bentley tuvo dos ocupaciones peculiares: fue coleccionista de gotas de lluvia, que capturaba con harina, y durante mucho tiempo se le consideró la primera persona que fotografió copos de nieve (hasta hace ocho años, cuando se descubrió que un tal Johann Heinrich Flögel lo hizo seis años antes que él). El interés del señor Bentley por la nieve comenzó en la adolescencia: quiso dibujar los copos tal y como los veía con un viejo microscopio, pero se le derretían, así que unió una cámara de fotos al microscopio y, tras muchos experimentos, logró fotografiar su primer copo de nieve el 15 de enero de 1885. Acabó haciendo más de 5.000 fotos y demostró que todos los copos son distintos. En 1931 publicó el libro Los cristales de nieve, con 2.500 fotos. Decía: «Bajo el microscopio encontré que los copos de nieve eran milagros de belleza; y me pareció una pena que esa belleza no fuera vista y apreciada por otros». […]

Fotografía de Belén Bermejo (Microgeografías de Madrid)

Umberto Eco, en su libro El vértigo de las listas, explica que existe una retórica de la enumeración: la enumeratio, la congenie o la gradatio son formas de esa retórica. Las listas y las enumeraciones son también una poética. Tengo una lista en la que se detallan los casi treinta tonos del rojo, mi color favorito: almagre, bermejo, bermellón, cardenal, carmesí, carmín, escarlata, frambuesa, grana, gules, hematite, lacre, aurora, bandera, coral, indio, Ferrari, fucsia, persa, purpúreo, sangre, rubí, teja, tomate, vino tinto, punzó, arrebol. Y azul cereza, que es como se denomina el color rojo de las prendas de los uniformes franceses.
Página 73 del libro Microgeografías de Madrid, de Ed. PlanB

Me acuerdo de la ilusión que hace escribir una carta. Me acuerdo de que hace mucho tiempo que no recibo ninguna. Me acuerdo de cartas que una vez escribí. Me acuerdo de Joe Brainard todos los días.

Páginas 88 y 89 de Microgeografías de Madrid (Belén Bermejo)
Plan B de Peguin Random House Grupo Editorial

«Toda la vida ya está enmarcada y está justo ahí», decía la pintora Maud Dowley mientras miraba por la ventana de la casita en la que vivía y pintaba las paredes con sus características flores. A Maudie le encantaban las ventanas. A Wes Anderson también la gustan. A Andrew Wyeth y a Caspar David Friedrich les entusiasmaron; lo mismo a Wislawa Szymborska.

 La wikipedia dice que Belén Bermejo fue editora de narrativa y poesía en Espasa, y fotógrafa. Editora. Siempre llevo un libro de Pe Cas Co (Pedro Casariego Córdoba). Hago fotos. Feminista, podemos leer en el perfil de su cuenta de Instagram y Twitter. Pero son las fotografías y los textos de este libro las que mejor la retratan. Avanzar –caminar por las calles, los barrios y los parques de Madrid– pasando las páginas es sentirla a ella y... echarla de menos.

Página 33 de Microgeografías de Madrid (Belén Bermejo)

 Belén Bermejo falleció en junio de este año a causa de un cáncer. Su lucha contra esta enfermedad la llevó a querer destinar todos los beneficios de la publicación al área de Oncología Médica del Hospital de La Princesa de Madrid. Lo que supone un motivo más para haceros con el libro.

PD: Inma, gracias de nuevo por tu regalo. Fue todo un acierto. Efectivamente, existe esa afinidad en la mirada de la que me hablabas. Y gracias, también, por ser como eres, por ese espíritu solidario y altruista que te llena y esa labor de mecenazgo que realizas en silencio.





MICROGEOGRAFÍAS DE MADRID

Belén Bermejo

Ediciones PlanB del grupo Penguin Random House



sábado, 5 de diciembre de 2020

FLASH MÁLAGA. CONCURSO DE FOTOGRAFÍA

Málaga: quietud y movimiento. Fotografía de Lucía Rodríguez

Aunque os lo cuente ahora, fue en octubre del pasado 2019 cuando recibí la notificación de que había sido seleccionada con esta fotografía en el concurso Flash Málaga que organizó la Fundación Málaga, encargada de promover el patrimonio y la cultura de la ciudad; labor que cubre con conferencias, conciertos, exposiciones, publicaciones y becas para artistas.

Flash Málaga. Concurso de fotografía (Fundación Málaga)

  En esta ocasión la Fundación Málaga optó por algo diferente: un certamen fotográfico donde la mirada propia de cada participante se encargarse de sintetizar la esencia malagueña en un instante, teniendo que ir cada imagen acompañada de un texto alusivo escrito por el propio autor.

Málaga: quietud y movimiento
Atardece en la ciudad y las gaviotas, nerviosas, se agitan y graznan en el cielo, alborotadas, probablemente, por la salida de algún crucero; como cometas sobrevuelan intrépidas la catedral, el hotel Málaga Palacio y el Palmeral de las Sorpresas, en un contraluz que recoge la quietud y el movimiento de la propia ciudad.
 La quietud de una urbe con historia, que nos transmiten los más de dos siglos de existencia de la catedral, en contraposición con el vuelo de las aves, que, a modo de metáfora, bien podría representar el bullicio y el dinamismo de una ciudad que no para, que siempre está en continuo movimiento; un tempo, uniformemente acelerado, que ha venido de la mano del turismo: construcción de hoteles, nuevas playas, apertura de museos y una remodelación del puerto que han convertido a Málaga en una de las ciudades más punteras de España a nivel turístico, algo que representa en la imagen el emblemático edificio del hotel Málaga Palacio, en pie desde hace cincuenta años, y el modernísimo Palmeral de las Sorpresas, marco idóneo para el paseo y el ocio de los malagueños y visitantes. Historia y cultura, turismo y ocio en una fotografía nacida del azar de un instante. El skyline más perita de mi ciudad.
Lucía Rodríguez Vicario

 El jurado seleccionó un conjunto de veinte instantáneas repartidas en cuatro apartados: patrimonio histórico-artístico; costumbres, tradiciones locales y gastronomía; arte urbano; y entorno natural. Cada una de esas categorías tuvo un ganador; aunque todos los seleccionados nos podemos dar por premiados, ya que la Fundación Málaga ha recogido nuestros trabajos en un libro, un tomo con un toque de diseño y modernidad del que sus editores pueden estar más que orgullosos. Además, en un formato ideal para su manejo.

Portada Flash Málaga

 Las complicaciones y limitaciones que la pandemia generó, y que aún continúan, han sido las responsables de que el libro no se haya presentado en público. Yo estaba esperando a ese momento para comunicaros que había sido seleccionada, pero ahora que la Fundación lo ha compartido en sus redes sociales y en la plataforma issuu, donde podéis visualizar el libro al completo, me he puesto a escribir esta entrada para daros la buena noticia e invitaros a acceder a él en este enlace:

https://issuu.com/fundacionmalaga/docs/flashmalaga-issuu

 También podeis disfruta de las fotografías en este vídeo que está colgado en YouTube.

 Espero que os guste. Yo estoy encantada.

https://fundacionmalaga.com/

https://www.instagram.com/fundacionmalaga/


sábado, 10 de octubre de 2020

CHARLOTTE, DE DAVID FOENKINOS


Charlotte Salomon

Un 10 de octubre, como el de hoy, moría Charlotte Salomon, gaseada, como otras tantas mujeres, en Auschwitz. Tenía veintiséis años, y estaba embarazada. Dejaba tras de sí una cantidad ingente de pinturas, una obra autobiográfica (¿Vida? ¿O teatro?) de la que se valió el francés David Foenkinos para escribir su novela Charlotte. La rescataba de esa manera del olvido en el que había caído la pintora alemana de origen judío.

 Han pasado cinco años desde que Alfaguara la publicó en España, y no recuerdo a través de qué suplemento cultural me llegó la noticia. Me llamó la curiosidad que el texto estuviese escrito sólo con frases cortas. Con un punto y aparte tras cada latigazo. «¿Cómo se puede escribir una novela así?», me pregunté. Y al momento deseé leerlo. Sin embargo, no recaló en mis manos hasta hace poco. Fue justo después del confinamiento, en nuestra primera visita a la librería Proteo. Entre los lomos, apretados y bien alineados, vi lo último del autor francés, Hacia la belleza, y entonces me acordé de Charlotte y le pedí a Miguel Ángel que me lo encargara.

Charlotte, de David Foenkinos
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Atrapada en el texto, sin reparar en sus frases mínimas, descubrí a una artista que hizo del arte su motivo de vida. Foenkinos la descubrió una tarde de 2004 en una exposición en París.

Y luego, descubrí la obra de Charlotte.

Por la mayor de las casualidades.

No sabía qué iba a ver.

Había quedado para comer con una amiga que trabajaba en un museo.

Me dijo: deberías ir a ver la exposición.

Fue cuanto me dijo.

Es posible que añadiera: debería gustarte.

Pero no estoy seguro.

Ninguna premeditación.

Me condujo a la sala.

Y fue algo inmediato.

La sensación de haber encontrado por fin lo que andaba buscando.

El desenlace inesperado a mis atracciones.

Mis vagabundeos me habían conducido al lugar adecuado.

Lo supe en el preciso momento instante en que descubrí ¿Vida? ¿O teatro?

Todo cuanto me era querido.

Todo cuanto me tenía trastornado desde hacía años.

Warburg y la pintura.

Los escritores alemanes.

La música y la fantasía.

La desesperación y la locura.

Ahí estaba todo.

En un estallido de colores.


La complicidad inmediata con alguien.

La sensación extraña de haber estado ya en un sitio.

Todo eso me daba la obra de Charlotte.

Ya conocía lo que estaba descubriendo.

 Así es como nos lo cuenta el propio escritor en la novela, entremezclando su Yo con las vivencias de la pintora, haciéndonos partícipes de ambas historias.

Me he pasado años tomando notas.

He recorrido su obra sin cesar.

He citado o recordado a Charlotte en varias de mis novelas.

He intentado escribir este libro muchísimas veces.

Pero ¿cómo?

¿Debía incluirme en él?

¿Debía novelar su historia?

¿Qué forma debía adoptar mi obsesión?

Empezaba, probaba, luego renunciaba.

No conseguía escribir dos frases seguidas.

Me quedaba varado en todos los puntos.

Imposible progresar.

Era una sensación física, una opresión.

Sentía la necesidad de poner punto y aparte para respirar.


Entonces caí en la cuenta de que había que escribirlo así.

 Todo un acierto la forma y el tono de Foenkinos, que condensa por completo la esencia de Charlotte sin pretensiones retóricas ni rellenos innecesarios. Es una lectura sensible, sin sensiblería, dulce y dolorosa, real e imaginada.

Charlotte Salomon con su padre

 Charlotte Salomon fue una joven marcada por la cultura, la música y el arte; también por el suicidio de familiares, el horror de la guerra y el nazismo. Desde joven tuvo claro que su camino era la pintura.

Charlotte se pasa semanas pintando, una tras otra, naturalezas muertas.
En alemán, naturaleza muerta se dice Stilleben: vida silenciosa.
La vida silenciosa, esa expresión que le encaja tan bien a Charlotte.
Charlotte no puede expresar lo que siente.
Sin embargo, va mejorando en dibujo.
Encuentra un camino entre el academicismo que estudia y los modernos.
Admira muchísimo a Van Gogh, descubre a Chagall.
Siente veneración por Emil Nodel, de quien acaba de leer la siguiente frase:
«Me gusta que parezca que un cuadro se ha pintado a sí mismo».
También está Munch, desde luego, y Kokoschka y Beckmann.
Ya sólo le importa la pintura. Se ha vuelto una obsesión.
Tiene que intentar a toda costa entrar en Bellas Artes.
Prepara la prueba de ingreso con ahínco.
El demonio se adueña de ella.
Albert y Paula consideran que esa pasión va tomando un cariz inquietante.
Pero, al contrario, es un gozo.
Charlotte, que se había sentido tan perdida, ha hallado su camino.

Obra de Charlotte Salomon

 A pesar de las pegas de la comisión de admisión, por su condición de judía, será admitida en la Academia de Bellas Artes de Berlín. Incluso ganará el concurso que organiza la academia por primavera. Sin embargo, no podrá recoger el trofeo.

Es imposible darle ese premio.

Se trata de una ceremonia que llama mucho la atención.

Dirían que la escuela se está judaizando.

Para la propia candidata resultaría arriesgado. 

Se convertiría inmediatamente en una diana. 

Correría el peligro de que la encerrasen.


[…] Ludwig no sabe por dónde empezar.

Debería ser un momento jubiloso.

Sin embargo, está desencajado.

Por fin le anuncia que es premiada.

Pero no le deja tiempo para expresar lo dichosa que es.

Atenúa la noticia con la decisión de los profesores.

No podrá recoger el trofeo.

Dos emociones contradictorias golpean a Charlotte.

Es una alegría y es un sufrimiento.

Está de acuerdo en que no puede aparecer en público.

Desde hace dos años es una sombra.

Pero lo de hoy es tan injusto.

 Años después, Charlotte tendrá que exiliarse en Francia, en la casa de Ottilie Moore que fue para ella madre y mecenas. Por su nacionalidad, y ante el ataque alemán, será recluida en el campo de refugiados de Gurs, donde coincidirá con la filósofa Hannah Arendt. De allí sería liberada gracias a la intermediación de una enfermera. Sumida en una crisis existencial, se volcará en su pintura. Aconsejada por el Dr. Moridis, dedicará esos años críticos (1941-1942) a trabajar con rigor y tenacidad, exteriorizando sus miedos, secretos y vivencias en pinturas al guache. Escenas de gran expresividad y colorido, algunas acompañadas de textos y referencias a temas musicales –toda una intención  de acercarnos a su esencia por completo– que configuran su biografía al modo de las novelas gráficas.

Obra de Charlotte Salomon

Obra de Charlotte Salomon

Obra de Charlotte Salomon

 Cuando se siente amenazada por los nazis, Charlotte recopilará sus pinturas en una maleta que el Dr. Moridis será el encargado de preservar.

Charlotte está delante de la consulta de Moridis.

Llama a la puerta.

Le abre el doctor en persona.

Ah… Charlotte, dice.

Ella no contesta.

Lo mira. Y le alarga la maleta.

Diciendo es toda mi vida.


Gracias a Moridis sabemos que dijo esa frase.

ES TODA MI VIDA.

¿Qué significa exactamente?

Le entrego una obra que cuenta toda mi vida.

O bien: le entrego una obra tan importante como mi propia vida.

O tal vez: Es toda mi vida porque mi vida ha terminado.

¿Significa que va morir?

 Desgraciadamente, Charlotte fue delatada, detenida y llevada al campo de concentración de Auchswitz, donde sería víctima de la sinrazón nazi.

 Por mediación de Moridis, y como era su deseo, la maleta con su obra se le entregó a Ottilie Moore, quien a su vez se la dio al padre y la madrastra de Charlotte en 1947. En 1961, la obra fue expuesta en Holanda, y en 1971 se donó al Museo Histórico Judío de Ámsterdam, donde se puede ver en la actualidad.

 Como no quiero pisaros nada con ningún fragmento más del libro, tan solo voy a mostraros algunas pinturas de Charlotte, y que sean éstas, junto con la reseña, las que os despierten el interés por la novela.

Obra de Charlotte Salomon

Obra de Charlotte Salomon

Obra de Charlotte Salomon

Obra de Charlotte Salomon

El suicidio de la madre
Obra de Charlotte Salomon

¿Vida? ¿O teatro?, obra de Charlotte Salomon

Nota: Todos los textos a color pertenecen a la 4ª edición de Charlotte, de David Foenkinos, publicada por la editorial Alfaguara en agosto de 2019, con una traducción del francés de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego.