viernes, 24 de abril de 2015

EL JILGUERO Y FABRITIUS






 El jilguero y Fabritius fue uno de los regalos que recibí en navidades y no ha sido hasta ayer, día del libro, cuando me sumergí en sus páginas. En ellas, su autora nos pasea por la vida del pintor Carel Fabritius, por la pintura holandesa del Siglo XVII, por la Holanda de la Guerra de los Ochenta Años y por la esencia de ese pajarillo que es el jilguero.

 La labor investigadora de Deborah Davis y la curiosidad por querer saber más sobre la vida de Fabritius y la historia del cuadro, ha dado como fruto este libro del que os hablo: un ensayo sobre este pintor holandés, aprendiz de Rembrandt y maestro más tarde de Vermeer; un artista al que le acompañaron en su vida las tragedias y las deudas y que, como ocurre en muchos casos, solo obtuvo un reconocimiento póstumo; un maestro que investigó las artes pictóricas en esa búsqueda de su propio estilo, algo que tanto deseamos encontrar los que nos movemos por este mundo.


 "Fabritius había llegado a un punto en que podía convertir cualquier lienzo en una copia razonable de Rembrandt, destreza que compartían algunos de los mejores alumnos del artista, para consternación del Proyecto de Investigación sobre Rembrandt creado varios siglos más tarde. Para Fabritius, el verdadero desafío radicaba en encontrar su propio estilo, y poco a poco fue adquiriendo más confianza acerca de sus opciones."


Agar y el ángel. Obra de Fabritius.

 "Pintar lo inesperado (entre otras cosas, dioses con los pies sucios, que podrían interpretarse como pies de barro) y representar temas tradicionales desde una perspectiva totalmente nueva se convirtieron en las señas de identidad de Fabritius. Una de sus obras más originales fue su primer autorretrato, realizado en 1647."


Autorretrato. Obra de Fabritius.


 "Por ejemplo, Fabritius y su compañero Samuel van Hoogstraten estaban fascinados con la idea de experimentar con la perspectiva, de alejarse de los cuadros planos y unidimensionales y crear la ilusión de profundidad pintando el equivalente de la moderna "toma" de gran angular. Fabritius plasmó esa idea brillante en Una vista de Delft, un pequeño óleo sobre lienzo (15x31) que representa la iglesia nueva en la intersección de dos calles, la Oud Langendijk y la Vrouwenrecht. En un extremo del cuadro un hombre está sentado frente a la iglesia, junto a una mesa de instrumentos musicales. En el otro, se alza un árbol y una hilera de casas se aleja en la distancia. El cuadro parece extrañamente curvado, con ángulos extremos, hasta que se lo visualiza acoplado al interior de un objeto llamado "caja de perspectiva". 
 Fabritius y Van Hoogstraten podrían haber inventado ese curioso artilugio holandés que en otras partes del mundo llegó a ser popular con el nombre de peepshow, "mundonuevo".


Una vista de Delft. Obra de Fabritius


"El dramático fallecimiento de Fabritius en el Trueno lo convirtió en una celebridad local, y los coleccionistas descubrieron regocijados cómo se revalorizaban sus cuadros. [...] A los cuadros de Fabritius quizás le fuera bien, pero no así a su viuda, Agatha, quien estaba inmersa en serias dificultades económicas. Su marido murió como había vivido, endeudado, y le correspondió a ella hacerse cargo de sus facturas."


 La novela, además de revelar el recorrido del cuadro desde que se pintó hasta nuestros días -actualmente se exhibe en una de las salas del Museo Mauritshuis de La Haya-, se detiene en el estudio del jilguero como tal, introduciéndonos en su simbología y en su papel en la sociedad y en el arte, reflexionando también sobre su cautiverio.


"Una de las primeras referencias al jilguero lo sitúa en la antigua Jesusalén, en la crucifixión de Jesucristo. Según una leyenda cristiana, la compasiva criatura vio a Jesús sufrir bajo el peso de su corona de espinas y de inmediato voló hasta su cabeza y utilizó su fuerte pico para arrancar las dolorosas púas. Una gota de la sangre sagrada de Jesús salpicó al jilguero, lo que le dió a su rostro su inconfundible máscara roja, y lo vinculó para siempre a la Pasión de Cristo."


 "El compositor barroco italiano Antonio Vivaldi sentía tanta fascinación por el canto del jilguero que compuso El jilguero, un concierto para flauta y cuerda que rinde homenaje al talento musical del ave."
                  https://www.youtube.com/watch?v=bH_q_gESPhU



 "Leonardo da Vinci , que estudió la ciencia y el folclore de las aves, sostenía: "El jilguero es un pájaro del que se cuenta que, si se lo lleva junto a un enfermo, si éste ha de morir,vuelve la cabeza y no lo mira; en caso contrario, no aparta la vista de él y así lo libra de su enfermedad". Una mirada marcaba la diferencia entre la vida y la muerte."

 "El historiador de arte y observador de aves Herbert Friedmann escribió un libro entero sobre el tema. Su estudio, The Symbolic Goldfinch, enumera 486 pinturas que representan a la Virgen María y al Niño con un jilguero. [...] La Virgen del jilguero, de Rafael (1506), es una magnífica excepción a este enfoque progeriano. El niño Jesús de Rafael tiene un semblante sabio para su edad, pero al mismo tiempo agradablemente lozano y querúbico."



La Virgen del jilguero. Obra de Rafael.


 Seguramente, sin la fascinación que creó en la autora la novela El jilguero, el betseller de Donna Tartt, no estaría hoy hablándoles sobre este librito.






 Una fascinación que debe ser parecida a la que siento cuando veo la portada del libro de Deborah Davis sobre la estantería: ese pajarillo apoyado en su comedero, sin jaula pero encadenado a una barra, que parece mirarnos. Una portada con una obra de arte, y un libro con mucho arte en su interior.

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