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martes, 11 de octubre de 2016

LOS ARTRÓPODOS DE VÍCTOR PULIDO


Imago, exposición de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Víctor Pulido debió de ser uno de esos niños que siempre andan cogiendo insectos y metiéndolos en un bote de cristal, de esos que recorren los campos más cercanos a casa y retornan a ella triunfantes con su botín de arañas, escarabajos, ciempiés o mariposas; insectos que observar con una lupa en la soledad de un cuarto, o que exhibir entre gritos en el salón concurrido de una casa. No sé si Víctor Pulido llegó a atesorar alguna de esas colecciones de artrópodos que vendían periódicamente las editoriales, pero lo que sí sé es que él se ha hecho su propia colección, y para ello sólo ha necesitado una caja de acuarelas, agua, un montón de piezas de mármol, ¡¡y mucho talento!!

Acuarelas sobre mármol de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Acuarelas sobre mármol de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

 Víctor Pulido ha traído a Málaga su proyecto Imago, una especie de simbología sobre la madurez, pues imago es el último estadio en la evolución de los insectos, cuando tras la metamorfosis pasan a ser adultos.

Libélula, escultura de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Imago, de Víctor Pulido, en la Sala de Exposiciones de la UNIA, Málaga 2016
Fotografía: Lucía Rodríguez

Imago, Exposición de Víctor Pulido en la Sala de Exposiciones de la UNIA, Málaga 2016
Fotografía: Lucía Rodríguez

 El trabajo de Pulido no nos deja indiferentes, y sus reflexiones, plasmadas en la muestra, nos llevan a abismarnos en nuestras propias cavilaciones.
 Veo la sociedad como un conjunto de hormigas que colaboran en un mismo sueño, con un pensamiento común. Las libélulas son seres únicos e independientes, reinan en el cielo de los insectos desde el origen de la vida, cuando estaban prácticamente solas. Después aparecieron las avispas, y a partir de éstas, las hormigas. Imago es un proyecto que no busca parámetros sociales entre los humanos e insectos, aunque es fácil encontrar símiles. [...] Pero es inevitable tener un punto de vista sociológico dentro de la escena del arte. Todo invita a la reflexión en torno a la realidad social. Como dice Byung-Chul Han: "La depresión es una enfermedad narcisista, el narcisismo te hace perder la distancia hacia el otro y ese narcisismo lleva a la depresión, comporta la pérdida del sentido del eros. Dejamos de percibir la mirada del otro. En uno de los últimos textos que he escrito insisto en que el mundo digital es también un camino hacia la depresión: en el mundo virtual el otro desaparece".

Detalle alas libélula, obra de Víctor Pulido
Imago, Málaga 2016
Fotografía: Lucía Rodríguez

 La muestra consta de la escultura de una libélula de gran formato (8x7 metros y 40 metros cuadrados) realizada en PVC estrusionado y poliuretano expandido; una serie de veinticinco acuarelas de insectos en mármol: mariposas, escarabajos, hormigas, abejas, moscas, insectos y, por supuesto, libélulas; y por último una obra gráfica: el retrato abocetado de su bebé, trasladado desde su cuaderno de notas al metacrilato.

Imago, Exposición de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)
Málaga, septiembre 2016

Acuarelas de Víctor Pulido, Imago 2016 (Fotografía: Lucía Rodríguez)

 Realmente todo este desfile de insectos no es fruto sólo de su afición por la entomología, sino que junto a ella hay un gran componente filosófico, en el que nos sumergimos como si fuese poesía. ¿Sabéis que una libélula pasa dos o tres años bajo el agua siendo larva hasta que por fin alcanza su transformación y puede volar? Un vuelo que, paradojas de la vida, tan sólo podrá mantener unos meses antes de fenecer.
"Esta libélula adulta lo hace todo en estos meses y no deja nada que desear. Este estilo de vida simboliza y ejemplifica la virtud de vivir en el momento y vivir la vida al máximo. Al vivir en el momento en el que es consciente de quién es, dónde está, lo que está haciendo, lo qué quiere, y tomar decisiones basadas a partir del momento presente. Esta capacidad le permite vivir su vida sin remordimientos como libélula adulta."

Imago, Exposición de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

La muestra termina el 14 de octubre, ¡así que daos prisa!
Sala de Exposiciones de la UNIA, Edificio Mena (Antiguo Italcable) -Plaza de la Legión Española, Málaga-. 
Horario de lunes a jueves de 9:00 a 18:00 y viernes de 9:00 a 15:00

Sala de Exposiciones de la UNIA, Edificio Mena (Málaga)
Fotografía: Lucía Rodríguez

 http://www.victorpulido.com/

miércoles, 6 de febrero de 2013

ÁFRICA MILENARIA


África milenaria, óleo obra de Lucía Rodríguez Vicario. Colección particular de Yolanda Amate



Tengo un cuaderno de viajes de Stefano Faravelli entre las manos, uno de esos cuadernos que tan primorosamente ha publicado la editorial Confluencias. Hace tiempo que no se editan libros así, con esta encuadernación tan cuidada, con esa tipografía a dos colores y ese facsímil desplegable a color que te trae el cuaderno original a casa. El texto, en cuatro idiomas (entre ellos el español), es la transcripción de la caligrafía que aparece en las páginas del cuaderno junto a los dibujos. Palabras que comentan, acotan o acompañan las imágenes: acuarelas, dibujos y etiquetas de cajas de té o sellos que el autor pega en sus cuadernos como si fuesen un dibujo más.







  El cuaderno que tengo entre las manos es el de Jenné, en Mali, donde estuve en el verano de 1997. Mali fue el plato fuerte de aquel viaje, en el que recorrí durante dos meses África Occidental (Mauritania, Senegal, Gambia, Mali, Burkina Faso, Ghana y Costa de Marfil). Mali fue lo más cerca que estuve de uno de esos documentales de la 2, una inmersión en el África milenaria, una de esas aventuras que te hace sentir vivo. Por eso, después de cerrar el cuaderno, Jenné sigue en mi mente y tras ella me desplazo al País Dogón (el acantilado de Bandiagara que recorrí durante varios días sin saber que podría haberme encontrado allí con Barceló (pero es que por entonces yo todavía no pintaba (precisamente empecé después de aquel verano)) y a la mítica Tombuctú (el alto en el camino más soñado de aquel viaje).





   También recuerdo las aguas del río Níger, que recorrí en una pinaza de mercancías de vuelta a Mopti, las mismas aguas color café con leche donde Stefano pudo mojar sus pinceles.










   Los recuerdos se me agolpan y no dejo de preguntarme cómo estará toda aquella gente, cómo la guerra habrá afectado a sus vidas. Después de los últimos telediarios respiro aliviada, reconfortada por el avance de las tropas francesas y malienses que han hecho replegarse a las milicias de Al Qaeda hacia el noreste del país, pero no deja de preocuparme lo que pueda ocurrir con el pueblo tuareg, los señores del Sahel, los gitanos del desierto que, como los kurdos de Oriente Medio, llevan décadas reclamando un territorio.



Espingarda árabe, óleo obra de Lucía Rodríguez Vicario



   Ojalá (Insha' Allah) que regrese pronto la cordura a esa parte del mundo.

   Anoto aquí, para cerrar, las palabras con las que cierra el propio Stefano la introducción de su libro:

   "Pero Ladji y sus amigos me dijeron también cómo esta maravillosa ciudad -la más bella quizás que haya visto- era de frágil y delicada. Y no sólo porque, ciudad configurada enteramente de limo, en cada estación de lluvias debe de ser restaurada cada vez de nuevo. El impacto del turismo, las tensiones latentes con el rico occidental, espejismo de bienestar y odiado símbolo de iniquidad, el surgir de un Islam agresivo en contraste con el irénico y tolerante Islam tradicional (muy unido a los marabout y a las confraternidades místicas) hacen sentir algún crujido entre los muros de este universo cerrado, impregnado de una refinada y antigua civilización urbana.
   He contado Jenné también por esto: para testimoniar, también con la delicadeza de la acuarela y la medida mínima del cuaderno, un mundo de belleza y de verdad al borde de una mutación inminente y quizás fatal..."



Stefano Faravelli



Stefano Faravelli "se forma como pintor en el Liceo Artístico y la Academia de Bellas Artes de Turín. Paralelamente obtuvo una licenciatura en Filosofía Moral, seguida por estudios en ciencias orientales; una vocación dual de "peintre-savant" que le orienta hacia el cuaderno de viajes".
En 2004, su cuaderno de Jenné ganó el premio del público en la primera Bienal de Carnet de Voyage en Clermont-Ferrand, Francia.
Otros títulos de Faravelli que ha publicado Confluencias son: Delhi, Cairo, Istambul y Tokyo.