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domingo, 22 de mayo de 2016

CLAUSURA-INAUGURACIÓN

Clausura-Inauguración. Dos palabras opuestas pero que en la tarde de anteayer, 20 de mayo, se nombraban a la vez en el Museo Casa Ibáñez, siendo reflejo de la dinámica activa de la Fundación.
 Por un lado, se clausuró el V Curso de Realismo y Figuración, impartido por Antonio López y Andrés García Ibáñez, quienes tras entregar los diplomas a los alumnos seleccionaron una obra de entre todos los trabajos realizados por los 36 artistas participantes, procedentes de lugares tan remotos como Mongolia, Colombia, o Argentina. Un cuadro que, como otras veces, pasará a formar parte de la colección del museo. 



  Por otro, se inauguró la exposición Caminos que se cruzan al Sur. Joven Realismo Español; muestra que ya estuvo en el Museo de Arte de Almería y que hasta el 31 de julio colgará en la sala de exposiciones temporales del Museo Casa Ibáñez en Olula del Río (Almería). Esta colectiva está configurada por artistas que participaron en los talleres realizados en 2012 y 2013 -I y II curso con Antonio López y Andrés García Ibáñez, y el que impartió Golucho-. Y por aquello de lo de "joven", ninguno supera los cuarenta.


Exposición CAMINOS QUE SE CRUZAN AL SUR. JOVEN REALISMO ESPAÑOL
Museo Casa Ibáñez, Olula del Río. Fotografía: Lucía Rodríguez


Exposición CAMINOS QUE SE CRUZAN AL SUR. JOVEN REALISMO ESPAÑOL
Museo Casa Ibáñez, Olula del Río. Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición CAMINOS QUE SE CRUZAN AL SUR. JOVEN REALISMO ESPAÑOL
Museo Casa Ibáñez, Olula del Río. Fotografía: Lucía Rodríguez

Cuadros de Eduardo Millán en la exposición de jóvenes realistas del Museo Casa Ibáñez.
Fotografía: Lucía Rodríguez

Obra de Paco Lafarga en la exposición de jóvenes realistas del Museo Casa Ibáñez.
Fotografía: Lucía Rodríguez

 En la web del museo podéis conocer a todos los integrantes de la exposición y sus obras:
http://museocasaibanez.org/exposiciones/caminos-que-se-cruzan-al-sur-joven-realismo-espanol-nueva-exposicion-en-el-museo-ibanez/

 Los que seguís este blog sabéis que he asistido a todos los cursos anteriores; sin embargo, este año, por estar involucrada en otros proyectos, decidí no solicitarlo. Pero lo que sí he hecho ha sido viajar hasta allí para saludar a tantos amigos que repetían experiencia. Un reencuentro corto pero emotivo e intenso, que es algo que debemos agradecer a esa mágica conexión que nos brinda el arte.

 Aquí os dejo unas cuantas fotografías, aprovechando también este espacio para mostrar mi agradecimiento a Lola, Baltasar y Manolo, trabajadores del museo que ya se jubilan y que tanto se han preocupado estos años para que a los alumnos no nos faltara de nada. Un abrazo bien fuerte para los tres.

Andrés Ibáñez en el acto de clausura del V Curso de Realismo y Figuración. En la imagen,
homenaje de despedida a Lola, Manolo y Baltasar. Olula del Río (Almería) 2016.

V Curso de Realismo y Figuración Museo Casa Ibáñez, Olula del Río 2016
De izq a dch: Eduardo Alsausa, Jean Carlos Puerto y Jesús de la Rosa
Fotografía: Lucía Rodríguez

Eduardo Alsasua trabajando el bodegón en el V Curso de Realismo y Figuración Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Lucía Rodríguez

Enrique Reche y Odu Carmona en el V Curso de Realismo y Figuración Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Lucía Rodríguez

Odu Carmona y Paco Ruiz en el V Curso de Realismo y Figuración Museo Casa Ibáñez
Olula del Río 2016. Fotografía: Lucía Rodríguez

Autorretato de Antonio Ortiz en el V Curso de Figuración y Realismo Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Lucía Rodríguez

Eva Ruiz en el V Curso de Realismo y Figuración Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Lucía Rodríguez

Ignacio Martín en el V Curso de Realismo y Figuración Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Lucía Rodríguez

Momento para el recuerdo de Eva Ruiz, Lynn Guo y Raquel Gómez
V Curso de Realismo y Figuración. Fotografía: Lucía Rodríguez

Uno de los momentos de tertulia en el curso con los maestros Antonio López y Andrés Ibáñez
Fotografía: Lucía Rodríguez

Lucía Rodríguez y  Eva Ruiz, Olula del Río 2016. Fotografía: Lynn Guo

Lucia Rodríguez Vicario, Olula del Río 2016
Fotografía: Alfonso Alonso

Andrés García Ibañéz, Baltasar, Lola, Lynn, Manolo y Peter. Olula del Río 2016

jueves, 22 de mayo de 2014

DE NUEVO EN CASA


Lucía Rodríguez Vicario en el III Curso de Realismo y Figuración Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Baltasar Saez

El curso finalizó el viernes pasado, pero todavía veo coliflores, naranjas, pimientos y limones; todavía escucho a Antonio y a Andrés; todavía tengo en la retina los cuadros de los compañeros. Han sido cinco días tan intensos que es normal que aún mantengan su estela. Ahora, de vuelta en casa, toca pensar, reflexionar y recolocar las ideas. Llego tan llena de comentarios, de sentencias, de imágenes y sensaciones que necesitaré de algún tiempo para reencontrarme con mi día a día.


Conversando con Antonio López. III Curso Realismo y Figuración, Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Danielle Brouns


De tertulia con Andrés Ibáñez y Antonio López. III Curso Realismo y Figuración, Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Danielle Brouns


 Cursos como estos son necesarios para aprender (qué bonita palabra), para reunir a personas afines que comparten las mismas inquietudes y para reafirmar la importancia de trabajar del natural. Gracias Antonio y Andrés por compartir vuestro saber, vuestras experiencias y vuestro tiempo. Gracias también al director y a los trabajadores del Museo por el trato tan familiar que ofrecéis. Y, como no, gracias a los compañeros por vuestros consejos y por esos buenos ratos de charla y risas compartidas.
 ¡¡Hasta la próxima!!


III Curso Realismo y Figuración, Museo Casa Ibáñez
Fotografía: Danielle Brouns

miércoles, 19 de junio de 2013

LO INVEROSÍMIL


Voy a tener que darle la razón a Dostoievski cuando decía aquello de que "la verdadera verdad es siempre inverosímil", pues inverosímil parece mi encuentro con Pedro Escalona en Olula del Río, después de visitar su exposición en Málaga y dedicarle una entrada en mi blog.
 Ocurrió uno de los últimos días del curso de pintura, el jueves  en concreto, cuando Pedro Escalona apareció por allí para conocer a Antonio López. Yo estaba pintando cerca de la entrada, y en eso que llegó un grupo de cuatro personas. Andrés Ibáñez, que estaba hablando conmigo, se volvió hacia ellos y entonces, en las presentaciones, escuché cómo nombraban a Pedro Escalona. Necesité girarme tres veces hasta decidirme a saludarlo. Un encuentro fortuito y emocionante, pues ya me había acercado varias veces al MUPAM (Museo del Patrimonio Municipal de Málaga) para, sabiendo que acudía por allí a menudo, tratar de conocerlo. 




 Igual de inverosímil me pareció que su mujer, Maite, me dijese "Ah, tú eres la del blog" (uff, qué subidón). E inverosímil debió parecerle también a Escalona encontrarse en Olula del Río el catálogo de su exposición junto a volúmenes de Velázquez o Mesopotamia; pero es que se lo había llevado yo a mi amiga Odu, que no pudo ver la exposición la última vez que estuvo en Málaga (¿alguien sabe por qué tienen que cerrar todos los museos los lunes?). En fin, que fue un encuentro mágico. Y luego lo más bonito: la humildad de un grande que va a ver a otro grande al que sigue y admira.


Lucía Rodríguez, Pedro Escalona, Joseba Sánchez Zabaleta y Odu Carmona

 Y la generosidad de un grande que me deja su número de teléfono para que lo llame y vaya a visitarlo. Y así es como llegamos a la tarde de hoy martes (fiesta en Málaga por los patronos de la ciudad), cuando recorro las salas del MUPAM en compañía de Pedro Escalona, su mujer y unos familiares, contemplando de nuevo sus cuadros, atenta a lo que me dice, disfrutando de sus palabras, de su forma de ver y entender la pintura, de su pasión por el arte, la arqueología y los viajes.


Lucía Rodríguez con Pedro Escalona

 Gracias, Pedro y Maite, por vuestro cariño y cercanía. He pasado una tarde muy agradable con vosotros.


P.D.: Y los que no hayáis visto todavía la exposición, corred al MUPAM, que está hasta el día 23 de este mes.


viernes, 22 de febrero de 2013

DE CÓMO ÍÑIGO DIO EN LA DIANA (ARCO 013)







   Me llegan rumores de ARCO Madrid que parecen sacados de uno de esos libros de leyendas urbanas: una performance en la que una mujer no deja de comer plátanos (no sé si de Canarias, Ecuador o Colombia), y otra en la que una joven se deja cortar y agredir por el respetable, que dispone para ello de un arsenal de cuchillos y pistolas situados sobre una mesa (según me dicen, la gente le va haciendo cortes por el cuerpo hasta que uno se dispone a pegarle un tiro, momento en el que termina la performance). Y luego me encuentro con este relato de Íñigo Navarro, una historia irónica y desternillante como todas las suyas; aunque él, con su sarcasmo habitual, asegura que no es ficticia, que es real como la vida misma. Y yo, la verdad, ya no sé que pensar.


ARCO 013 (conclusiones)

Queridos todos.
La semana de las ferias ya ha pasado y es hora de echar cuentas sobre lo que ha ocurrido.
Hace años que conocía la leyenda esa, de que los grandes coleccionistas compraban las obras por las que suspiraban antes de que se abriera la feria.
No os voy a decir cómo pero me las arreglé para conseguir un pase de prensa y aparecer un día antes de la apertura a profesionales. 
Aparqué mi cafetera a una distancia prudencial y me introduje en ARCO malévolamente.
Los galeristas se afanaban sudorosos por terminar sus stands y las naves 8 y 10 rebosaban de operarios, maquinaria industrial y embalajes que en ocasiones se confundían con las propias obras.
Hecho un pimpollo, primorosamente vestido y perfumado conseguí el efecto de coleccionista excéntrico gracias a mi barba rala y larga.
Los ánimos eran sombríos. Grupetos de fantasmas cuchicheaban por las esquinas sobre el número 21. A la misma mirada se disolvían como el humo y volvían ceñudos a la labor del cuelgue y montaje.
No es vanidad, pero mi ágil figura saltando papel de burbujas era el objeto de las miradas ansiosas de los presentes. Es cierto que yo me contoneaba, enseñaba las piernas y fingía que hablaba por el móvil con Chicago. La chaqueta de cuadros revoloteaba con mis cambios de ritmo y una vez que se elevó algo más de lo normal fue demasiado para un galerista de Frankfurt que perdió el sentido.
Cuando a los tres cuartos de hora, sabía que tenía pendiente a ARCO de mis deambuleos comencé con el segundo acto.

-¡Ahrg!- grité al pie de una montañita de cartón, pompas de plástico y listones de madera que debían haber encerrado una obra de arte hecha de conglomerado de madera y arena de playa. Me dirigí hacia allí porque era una de las galerías españolas más importantes, madrileña por cierto, ¡no digo más!
La galerista estaba especialmente receptiva y según me vio extasiarme se abalanzó sobre mí para redirigir mi mirada hacia la obra en cuestión.
Duro de roer, no cedí un centímetro.
-¿Cuánto cuesta...?- Yo señalaba inequívocamente el embalaje. La mujer paralizada.
-¡Eh!, es que...
-Represento a un importante coleccionista de Chicago, estoy dispuesto a pagarle seiscientos mil euros por esta pieza-. Pude oír como se le helaba la sangre.
-¡Oh, Dios mío!- Dijo con gran estupor. -Eso es el embalaje de esta pieza-. Mientras señalaba al conglomerado con arena.
-Eso no vale gran cosa, sin embargo la persona que ha creado esto otro, está dotada de un sentido del espacio y la arquitectura auténticamente fluidos. Lo deseo...

En fin, no voy a aburriros. Os diré que la galerista se apresuró a encontrar al operario de la empresa SIT y ficharle para la plantilla de artistas de la galería. El hombre, a la par sorprendido y encantado de su buena fortuna, adquirió rápidamente un aura artística.
No fue hasta que estábamos a punto de consumar la venta cuando confesé que simplemente estaba en plan performance indagando hasta donde se podía llegar por pasta.
Cuando la galerista agarró la obra de arte hecha de conglomerado y me la lanzó con asombrosa puntería, supe que era el momento de evacuar cagando leches. Mis largos años de deporte profesional me dieron una ventaja decisiva en el campo de vallas de ARCO. El galerista de Frankfurt se recuperó del vahído para verme pasar como un ángel y volver a los brazos de Morfeo.
Para el año que viene voy con bigote.  


-Íñigo Navarro-

***


   Si les gustó, entren en su blog (inigonavarro.blogspot.com). No tiene desperdicio. Además, es otro artistazo de los pinceles (y de la fotografía y la ilustración, que Íñigo le pega a todo).



Íñigo Navarro con Antonio López y Andrés Ibáñez en el curso de Oluola del Río, 2012. (Fotografía: Juan Sánchez Romero)


Nota: Para los neófitos, Íñigo es el de las barbas. Y para dejar constancia de su pasado como deportista, aquí os dejo una última fotografía.



Genéticamente imperfecto, fotografía de Íñigo Navarro