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domingo, 17 de mayo de 2015

TINA MODOTTI EN LA FUNDACIÓN LOEWE

¡Qué alegría tropezarme esta mañana, al hojear las páginas del suplemento de El País, con el artículo El misterio de Tina Modotti!, un texto motivado por la exposición que la Fundación Loewe le va a dedicar a la fotógrafa italiana, entre el 28 de mayo y el 30 de agosto, en el marco de PhotoEspaña 2015.




 Sin embargo, mi gozo en un pozo. ¿Cómo puede decir la autora del artículo que "se sabe poco de su vida" cuando sobre mi mesita de noche descansa una biografía de 660 páginas escrita, bajo el título de Tinísima, por Elena Poniatowska? Un volumen, publicado por la editorial mexicana Era, en el que estoy inmersa desde el año pasado, y que leo de poco a poco para que no se me acabe.




 ¿Y qué decir del cómic MODOTTI. Una mujer del siglo XX, de Ángel de la Calle? Una novela gráfica de 288 páginas, publicada por la editorial sins entido, que me puso tras la pista de la artista. 




 Fue un encuentro mágico, por lo que tuvo de casual y por lo mucho que me ha gustado la personalidad de esta artista. Me encontraba con Pedro y los niños en la tienda de cómic En portada, adonde acudimos todos los meses para comprar los tebeos de las series que siguen, y como no soy muy de Marvel, DC o Star Wars, mataba la espera curioseando los lomos de los libros que ocupan otros estantes, esperando que alguno llamase mi atención. No sé por qué saqué aquel lomo rojo, sólo sé que después de leer la contraportada no volví a dejarlo en la estantería.
MODOTTI, una mujer del siglo XX. Fueron muchos los artistas que vivieron los primeros años del pasado siglo en México: Diego Rivera, Frida Kahlo, Mayakovsky, Dos Passos. Y Tina Modotti, fotógrafa y revolucionaria, creadora militante, activista y musa, cuya figura se agiganta gracias a la mirada de Ángel de la Calle.

Tina Modotti

 A los pocos días, Pedro me compró la biografía de Tina Modotti, así que el cómic quedó relegado debajo de Tinísima, pues no quería que su rápida lectura y sus imágenes eclipsasen lo que voy descubriendo e imaginando con la novela. Como cuando uno tiene que decidir si leer antes la novela o ver la película.

 A Elena Poniatowska le llevó diez años escribir esta biografía. "Siempre con ella a cuestas viajé, leí, estudié, comí, atribulé a los demás.[...] Así mismo pude conversar y entrevistar una y otra vez a hombres y mujeres que en México, en Italia, en España, en Francia, en Alemania, en Estados Unidos me contaron no sólo de Tina sino de su propia vida. Su generosidad fue inmensa, su paciencia también". A través de esas entrevistas y de la lectura de cartas,  y un sinfín de papeles en archivos, universidades e instituciones, Tina Modotti pasó a formar parte de su vida, igual que de la mía, pues la fotógrafa me tiene encandilada. Una mujer sensible, pasional, dinámica, implicada en los conflictos sociales, fiel a sus valores y a la búsqueda de la belleza.




 Dicho esto, se comprende por qué la decepción ante el texto de El País. Sé que es difícil contentar a todo el mundo, pero que te digan que se sabe poco de su vida y que no se haga ninguna referencia a la biografía de Poniatowska o al trabajo de Ángel de la Calle... El periodismo es contar historias, y para ello hay que sumergirse en ellas. Una inmersión de la que yo todavía no he salido. Cuando llegue a la página 663 y cierre el libro, prometo traer aquí de nuevo a la Modotti. Contarles algunas de sus historias.






Nota: A Elena Poniatowska ya le dediqué dos post en en este blog, a cuento de sus novelas Leonora y Querido Diego, te abraza, Quiela, sobre la pintora Leonora Carrington y la primera mujer del pintor Diego Rivera.



martes, 11 de marzo de 2014

RICHARD DADD Y LOS MALDITOS ETIQUETADORES DE PERSONAS


"La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia".
Edgar Allan Poe


Podemos disfrutar viendo un cuadro, escuchando una canción o leyendo una historia, pero poder disfrutar de todo eso a la vez es algo que no sucede con frecuencia. Pues bien, a mí me pasó el otro día al abrir el mail de un amigo. RICHARD DADD y los malditos etiquetadores de personas se leía en el asunto. Venía acompañado del cuadro The Fairy Feller's Stroke-Master, una embaucadora escena, en pequeño formato, repleta de hadas, duendes, gnomos y humanos que aparecen entre la vegetación. Criaturas de los bosques y de la campiña inglesa que conforman todo un mundo alegórico surgido de su mente y de su dolor.



The fairy feller's stroke-master (El golpe maestro del leñador mágico), obra de Richard Dadd


 Richard Dadd trabajó en esta obra durante nueve de los veinte años que estuvo internado en un centro psiquiátrico de Bethlem, y, pese a que no la daba por terminada, se la regaló a un enfermero al ser trasladado a otro centro, en Broadmoor, donde pasó otros tantos años hasta su muerte.



Richard Dadd


 La historia de Richard Dadd bien da para una película o un documental. A mí me fascina que pasara nueve años volcado en una obra, como también me fascina el viaje que inició en 1842, contratado por su amigo el abogado Sir Thomas Phillips, para dibujar el itinerario de éste por Italia, Grecia, Turquía, Palestina y Egipto.




La casa de Herodes, Jerusalén. Obra de Richard Dadd


Caravana detenida a la orilla del mar. Obra de Richard Dadd


Minarete de la Gran Mezquita, Damasco. Obra de Richard Dadd


 Fue en el Nilo donde Dadd, que ya estaba etiquetado como bipolar, sufrió un brote psicótico. Al parecer, por culpa de las drogas o de una insolación, se creyó un sacerdote del dios Osiris, lo que precipitó su regreso a Inglaterra. Para restablecerse, se instaló en el campo con su familia; pero no debió ser suficiente la calma de la naturaleza, pues durante un paseo, convencido de que su padre era un príncipe de las tinieblas, enemigo de Osiris, lo asesinó. Huido a Francia, fue detenido, trasladado de nuevo a Inglaterra e ingresado en el centro psiquiátrico de Bethlem. Allí, pasado un tiempo, a alguien se le ocurrió facilitarle material para pintar, actividad en la que se volcó el resto de su vida, con obras, como The Fairy Feller's Stroke-Master que hoy cuelga en la Tate Gallery de Londres.



Come into these yellow sands, obra de Richard Dadd


Oberon y Titania, obra de Richard Dadd


Puck, obra de Richard Dadd


 Hasta aquí, un cuadro y una historia. Pero qué hay de la canción, os preguntaréis. Ahí es donde interviene Freddie Mercury, el líder del grupo Queen, quien impactado por el cuadro y la historia se propuso componerle un tema, una canción que lleva el mismo título del cuadro y que se publicó en 1974 en el segundo álbum del grupo: Queen II.





 Es curioso que los problemas mentales de Richard Dadd no le impidieran crear una obra maestra, también la relación entre otros muchos artistas y los centros psiquiátricos en los que por unos u otros motivos fueron internados en algún momento de su vida. Ahora mismo me vienen a la mente los nombres de Camille Claudel y Leonora Carrington, mujeres a las que tengo muy presentes por mis últimas lecturas.

 El arte es crear. La creación es aportar algo que no existe, que no está hecho, que no entra dentro de lo normal y que por lo tanto se sale de la norma. Esa norma que pone "etiquetas", cortapisas contra las que, afortunadamente, a veces se rebela el genio creador.


miércoles, 23 de enero de 2013

LEONORA O DE CÓMO LOS OBJETOS TE CONECTAN CON LAS PERSONAS





Leonora Carrington


Dicen que todos estamos conectados a cualquier ser humano del planeta a través de seis personas. A veces, creo que esa teoría de los seis grados, esa especie de tela de araña, también sirve para unir a los objetos con las personas, y pongo por ejemplo Leonora, el libro que me prestó Gracia y cuya lectura acabé hace unos meses, una novela sobre la pintora surrealista Leonora Carrington, escrito por Elena Poniatowska, que me ha conectado durante su lectura con dos personas: la sevillana Lola Noguero y el colombiano Yezid Vergara. Con ambos he coincidido en varios cursos de pintura, compartiendo techo con Lola en el último de ellos, por lo que hemos tenido tiempo para tratarnos y construir una amistad. Los dos son licenciados en Bellas Artes y grandes pintores.  
 Entre las obras de Lola Noguero yo destacaría el cuadro en el que aparece su hijo, una obra que toda madre querría tener. Podría tratar de describirlo aquí: un crío rubio de ojos azules, de un azul limpísimo, que tiene sobre la cabeza una corona, y cuya figura destaca sobre un fondo de pan de oro; pero quién quiere que le describan un cuadro cuando puede verlo.


Erase una vez, obra de Lola Noguero


 El cuadro rezuma amor de madre y delicadeza lo que viene a confirmar, como decía nuestro querido Rodrigo en su Facebook, que Lola es más de cosas bellas.
 Para los curiosos, os anoto a continuación el pasaje de Leonora que me conectó con ella:

-Ya casi termino And then we saw the daughter of the Minotaur, y es la primera vez que utilizo la técnica del pan de oro. Pego pequeñas hojas de pan de oro sobre las figuras. Si hago un solo movimiento en falso, pierdo la hora -le dice Leonora.
 En la tarde, si se demora y los niños inquietos se aprietan contra el cristal del estudio, Leonora llama a Chiki:
-Lo que yo estoy haciendo requiere gran cuidado, destreza y reflexión. El procedimiento es muy delicado, me ponen nerviosa, llévalos a caminar.



And then we saw the daughter of the Minotaur, obra de Leonora Carrington



 Yezid Vergara, pausado y afable como la gente de su país, tiene un estilo propio, una forma personal de reinterpretar la realidad, intimista y minimalista, que nos refleja o descubre su alma.


Obra de Yezid Vergara


 Yezid es además profesor del departamento de artes visuales de la Facultad de Artes de Bogotá (Pontificia Universidad Javeriana), así que siempre está dispuesto a ayudarte con alguna apreciación o consejo. Durante el curso de Andrés Ibáñez y Antonio López, en una de esas tertulias que se montan después de los almuerzos y las cenas, me habló de Remedios Varo. Yo anoté el nombre con intención de buscarlo en internet, pero, finalmente, el ajetreo diario relegó aquel nombre al olvido; hasta que llegué al capítulo 38 del libro, capítulo titulado con el nombre de la pintora española cuya presencia nos acompaña durante el resto de la lectura.


                   
Remedios Varo
Presencia inquietante, obra de Remedios Varo


 Al margen de brindarme "estos encuentros", las páginas escritas por Elena Poniatowska te aproximan a muchos de los personajes claves de las vanguardias históricas del siglo XX. Por ellas aparecen los pintores Max Ernst con quien Leonora vivió una turbulenta historia de amor, Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Joan Miró o el malagueño Pablo Picasso; poetas y escritores como André Breton, Octavio Paz o Paul Eluard y fotógrafos como Robert Capa, Kati Horna o Emerico Weisz. Un batiburrillo que también me trajo a la mente a Juan Sánchez Romero, fotógrafo y cámara, quién se encargará de dejar constancia del curso de Olula en un documental que reunirá a otro buen montón de artistas.

 Las páginas del libro, en una de esas piruetas azarosas que tanto me gustan, hablan también de Alicia en el País de las Maravillas e incluso recoge el pasaje del gato de Cheshire que anoté hace un par de entradas (ver entrada Como ha cambiado el cuento) al referirme al cuadro de Rafael Bestard.

 Cierro esta entrada con una pequeña muestra de la obra de Leonora, la cual, después de leer este libro, ya es como de la familia.




       
            Autorretrato, obra de Leonora Carrington 






Quería ser pájaro, obra de Leonora Carrington
           
         
           Laberinto, obra de Leonora Carrington

















Leonora
Elena Poniatowska
Seix Barral Premio Biblioteca Breve 2011

http://www.lolanogueroiglesias.com 
http://www.yezidvergara.blogspot.com