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domingo, 27 de mayo de 2018

UNA PRETENDER

Fue en la época del instituto, en el 3º de BUP o el COU de los que transitamos los cuarenta, cuando me prendé del grupo The Pretenders. La música del álbum Get close no dejaba de sonar en mi walkman Sony. El tema Don't get me wrong me hacía -y me hace- echarme a bailar, y Hym to her conseguía que me estremeciera por dentro. Aquel reproductor pasó a mejor vida, pero seguro que si me pongo a rebuscar encuentro aquella cinta en algún cajón.

Get close / The Pretenders

Don't get me wrong / The Pretenders

Hymn to her / The Pretenders

 Nunca he sido mitómana, ni superfán, ni me aprendía las letras de las canciones ni me interesaba por la traducción de estas, pero me bastaba con sentir la melodía y el ritmillo de aquellos cuatro y la voz y la entonación de Chrissie Hynde para saber que aquel grupo me llenaba. Aquella cantante morena, en vaqueros, con su guitarra..., rockera..., me parecía una mujer con una personalidad arrolladora. Y ahora, al leer su autobiografía –A todo riesgo. Memorias airadas de una Pretender (Malpaso Ediciones)–, lo he podido corroborar. Sin esa fuerza, sin ese carácter, Chrissie Hynde no habría podido sobrevivir a tantos excesos.

Chrissie Hynde (Akron, Estados Unidos, 1952)
Foto: David Borras (EFE)

 Chrissie Hynde nació en 1952 en Akron, Ohio, la capital mundial del caucho estadounidense, el Soap Box Derby, los indios senecas y los amish que hace ya 33 años popularizó la película Único testigo.

Akron Soap Box Derby Racing Soapbox cars

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/30-anos-unico-testigo/2983673/

Chrissie Hynde de punta en blanco y lista para la iglesia
(Fotografía extraída de su autobiografía A todo riesgo, editada por Malpaso)
Vivíamos en un mundo donde nadie temía por nuestra seguridad, tampoco nosotras; que nos ocurriera algo malo era tan impensable como el aterrizaje de una nave espacial en nuestro jardín. Estábamos a salvo, bien alimentados, no pasábamos jamás frío y no nos faltaba de nada. Fuimos los últimos de una raza en extinción.
 Si hurgaba en sus orígenes familiares estos estaban en Escocia y Gales. No me dirán que no resulta curioso que fuera a casarse con un escocés; tanto como descubrir que el gusto por los sombreros vaqueros le viene de pequeña.
Terry [su hermano] había hecho nuevos amigos y, en los jardines traseros y llevando sombreros con cola de tejón a lo Davy Crockett, jugaban a levantar fuertes en los árboles. Todo el mundo tenía motivos de lazos en sus colchas y algún que otro tocado indio junto a sombreros de vaquero, revólveres y cartucheras. Si me preguntaban, yo decía que de mayor quería ser vaquera.
 Lo de querer montar una banda de rock le vino en la adolescencia, la etapa de la rebeldía y del choque generacional, de sus primeros coqueteos con las drogas, las fiestas y los conciertos. Ver tocar al guitarrista de los Detroit Wheels fue como la caída de San Pablo camino de Damasco, le cambió la vida.
Mitch Ryder & the Detroit Wheels tocaban y, para mí, la vida estaba a punto de dar un giro decisivo.
 El guitarrista Jim McCarty sólo necesitó dos canciones para desmantelar, reconstruir y cambiar toda mi perspectiva de las cosas. McCarty era un auténtico "héroe de la guitarra", el primero que veía en carne y hueso. Me pasó como a todos los adolescentes a los que les pica ese gusanillo. A partir de ese día, para mí la guitarra de rock constituyó el pináculo de la vida en la Tierra. Que yo fuera chica era irrelevante; soñar en convertirme en alguien tan sobrehumano como McCarty estaba a años luz de mis posibilidades. [...] Eso fue el remate. Ya no había posibilidad de vuelta atrás para mí. No es que me proyectara en el futuro metida en un grupo ni nada así, pero a partir de ese momento me consagraría eternamente a esa idea.
Mitch Ryder & the Detroit Wheels - Jenny Take a Ride / C C Rider (1966)

 Con 17 años, Chrissie Hynde sólo quería escuchar música y fumar hierba; aún así, tres meses antes de cumplir los 18 se matriculó en Artes y Oficios en la Universidad de Kent.
Kent tenía su encanto, la ciudad era vieja y un tren la atravesaba por detrás de los bares de Water Street. Parecía igual que todos esos pueblos de las películas de vaqueros. Sólo faltaban los caballos bien amarrados. El sonido del pito del tren siempre traía una promesa latente: "Pírate". No existe otro sonido comparable, tan espectral, implorante y misterioso. Pírate.
[...] Respecto a los estudios, sabía que antes o después terminaría dejándolos. Si los terminaba y me daban un título serio y fiable de artes y oficios, ¿de qué iba a servirme? ¿Para hacerme profesora? Eso no iba a suceder. No necesitaba un título para dedicarme a la pintura. No veía qué valor podía tener poseer un título, pero necesitaba tiempo para resolver en qué momento dar el salto. No tenía ni la más remota idea. 
 Mi única certeza era que quería ver mundo.
 Tim Buckley y Neil Young eran sus cantantes favoritos en aquella época universitaria (bueno, el primero es su cantante favorito de todos los tiempos), pero escuchaba todo lo que pillaba: Led Zeppelin, Jeff Beck, Tim Hardin, Richie Havens, Johnny Winter, Pacific Gas & Electric, Cream, la Velvets, Captain Beefheart, los Beatles, Janis Joplin, Jefferson Airplane, Hendrix, los Stones...
 Una de las cosas que me gustan del libro, y que más ha alargado mi lectura, es que puedes leerlo con Spotify o Youtube abierto al lado para buscar las decenas de referencias musicales que nos da la autora, muchas al hilo de grandes acontecimientos sociales, como la guerra de Vietnam o la matanza del 4 de mayo en  la Universidad de Kent en la que Chrissie estuvo presente.
Las canciones que sonaban por entonces en la radio todavía me producen un nudo en la garganta. 
 Richard Harris cantando "MacArthur Park". Jesse Colin Young, "Four in the morning". Tim Hardin, "If I were a Carpenter".

 
MacArthur Park (Richard Harris)

Four in the morning (Jesse Colin Young)

If I were a Carpenter (Tim Hardin)

 Una voz como la de Hardin hablaba de los corazones enmudecidos y yo estaba descubriendo que la música es lo único que logra aliviar el dolor de un corazón roto. 
 De noche, la frecuencia de onda corta de tan largo alcance me permitía sintonizar con mi radio transistor Westinghouse ciudades como Nashville, Chicago, Detroit y aún más lejanas. John R. de Nashville pinchaba "Don't Answer the Door" de B. B. King, o a Mighty Hannibal y su "Hymn Nº 5", una canción góspel sobre un joven soldado negro que se desangra en el agujero de una trinchera en Vietnam. Para nuestra generación de desertores de la escuela, la radio resultaba mucho más pedagógica que las clases.

Hymn Nº 5 (Mighty Hannibal)

Masacre de la Kent State (1970), fotografía de John Filo. "El novio de Cincy Hino, Jeff Miller, se quedó allí. Tumbado cabeza abajo, la sangre manando de su cuerpo sin vida..."

"Un par de semanas más tarde oímos en la radio una canción nueva de Neil Young, "Ohio", inspirada en aquel trágico suceso. Eso nos hizo sentir mejor, necesitábamos un gesto de reconocimiento. Sabía que Jeff había sido fan suyo, así que me alegró que Young se convirtiera ennuestro portavoz, en  nuestra voz. Aquello nos ayudó a salir del shock".

 Por otro lado, me ha resultado curioso descubrir que compartimos el mismo signo del zodiaco –Virgo– y el hecho de sentirnos genial con el pincel en las manos; aunque no sé si de mayor Chrissie habrá vuelto a pintar.
 Tengo el libro lleno de subrayados y pósits con anotaciones, algunas para enseñárselas a Pedro, como los párrafos en los que hace mención a Bowie, Rod Stewart, Bruce Lee o la película Apaloosa.
Al regresar de México me había propuesto muy en serio dejar de pensar en la música rock, pero entonces oí a Bowie. Hunky Dory. Intenté hablarle al chico canadiense de aquello, de esa música genial, pero él me miró como si no pudiera entender de qué estaba hablándole. 
[...] Era el 22 de septiembre de 1972 cuando contemplé fascinada y maravillada el inolvidable debut de Bowie como Ziggy Stardust, en Estados Unidos. Acababa de cumplir veintiún años y no tenía ni idea de que en menos de un año habría dejado Ohio y Norteamérica para siempre. Sue y yo fuimos temprano hasta Cleveland para pelarnos de frío en el exterior mientras escuchábamos la prueba de sonido. Hacía uno de esos días grises de Cleveland de lo más deprimente; el ambiente perfecto para que el grupo se deslizara pendiente abajo en "Five Years". Pura magia. 
 Bowie emergió con sus gorilas para volver al hotel. Yo no había estado nunca tan cerca de nada que me pusiera tan en  el punto "Soul Love", pero lo que tenía ante mí no era a esa gemela de Veronica Lake de la que me había enamorado al escuchar Hunky Dory. Ziggy gastaba corte get-down con tinte naranja, una chaquetilla vaquera verde y unos vaqueros de pinza a juego, con los bajos subidos para dejar a la vista las botas de plataforma. Avanzaba a un ridículo metro de mí. ¡Truco o trato! 
 Sus gorilas y él se mantuvieron a nuestra altura. Daba la impresión de que nos miraban porque no estaban muy seguros de cuándo cruzar la calle. Al otro lado, muchachote. Un gorila alto, apuesto y con los ojos verdes abrió la boca. Se llamaba Anton y a mí me pareció que era negro. (¿En Inglaterra había gente negra que hablaba con acento inglés?) Nos invitó a unirnos a ellos. Estoy bastante segura de que no nos consideraron unas groupies potenciales. Yo llevaba una rebeca de ocho de pescador. Tampoco había nadie más por los alrededores. 
 Llegamos hasta la suite del grupo en el hotel y nos pusimos cómodas. Yo estaba prácticamente temblando y mirar a Stardust a los ojos parecía misión imposible, pero aun así logré mascullar: "A la gente de Cleveland le encantaría la canción de la Velvet Underground". Había versioneado "I'm Waiting for My Man" en la prueba de sonido. Stardust contestó: "Ah, entonces tal vez la toquemos". (Yo debería haberme dedicado a ser A&R) 
 Anton preguntó si conocíamos un sitio donde comer. ¿Llevar a cenar a David Bowie? ¡Vamos! 
 Ziggy esperó a que colocara los asientos y se metió en la parte trasera del Oldsmobile Cutlass de mi madre. "Está bien el coche", dijo con cortesía. ¡Qué vergüenza me daba conducir el coche de mi madre! Y lo más curioso es que no recuerdo ninguna otra ocasión en que mis padres hubieran pasado la noche fuera. La coincidencia tuvo que ser obra de la providencia: primero me había apropiado del coche y ahora David Bowie estaba dentro. Increíble.
*** 

[...] Y mi chupa roja Lewis Leathers. Había visto hacía poco Operación Dragón, y me había enamorado de Bruce Lee. Cuando me enteré de que estaba muerto, me puse de luto y me pinté un brazalete negro en la chaqueta y ya no hubo manera de borrarlo para la foto [se refiere a la fotografía para la portada del primer LP del grupo: Pretenders, que alcanzó el número uno en el Reino Unido en enero de 1980 y cosechó un éxito enorme en Estados Unidos]
***
[...] Hereford es también famoso por el espléndido toro de Hereford, uno de cuyos ejemplares hace un cameo en Apaloosa, mi película favorita de vaqueros.
 Hay una canción de Chrissie Hynde con UB40 que pronto se convirtió en una de mis favoritas: I got you babe, y fue toda una sorpresa leer sobre esa colaboración en el libro.
Pete me habló de un grupo de reggae muy bueno que tocaba en el Rock Garden de Covent Garden. Se trataba de un club pequeño y aún parecía más pequeño con los ocho músicos que había sobre el escenario. Pete estaba en lo cierto: aquel grupo era fantástico. Me dirigí a los camerinos para ver si podía interesarles hacer una gira con nosotros. El saxofonista parecía el tío más afable de esa unidad compacta, una especie de gran familia, muy exclusiva. 
 Yo me presenté y le pregunté con humildad si podría interesarles abrir para mi banda. Ellos no tenían contrato, así que era una apuesta con pocos visos de salir, pero aun así valía la pena intentarlo. No pude entender nada de lo que me respondieron con su demencial acento de Birmingham, pero sí que aceptaron y, así UB4O (alusión al impreso para la solicitud del subsidio por desempleo) se sumó a nuestra primera gira importante y todos acabamos como hermanos.
 I got you babe (The Pretenders y UB40)

 Cuando Chrissie Hynde hacía marcos de cuadros para Ray Packard, el propietario de la principal galería de arte de Akron, solía quedarse ensimismada mirando las litografías de Miró, y pensaba: "¡España! ¡Que alguien venga ya y se me lleve para allá!" Y mira por dónde, la música no ha dejado de traerla por aquí. La última este verano pasado, cuando con sus camisetas de Elvis se paseó por los escenarios de Vigo, San Sebastián, Cap Roig, Madrid y Marbella acompañada de su grupo, del que solo sobrevive el batería Martin Chambers, pues al guitarrista James Honeyman-Scott y al bajista Pete Farndon se los llevó por delante la heroína en los años ochenta. En esta nueva y última formación, el guitarrista James Walbourne, el bajista Nick Wilkinson y el teclista Carwyn Ellis han venido a arropar a Chrissie y Chambers, que parecen aguantar bien los embates del tiempo –Chrissie cumplió ya 65 y Chambers 66–. El grupo promocionaba su último disco, Alone, combinando las nuevas canciones con los éxitos de siempre. Yo intenté conseguir dos entradas para el concierto de Marbella, pero ya no quedaban entradas baratas y los precios me parecían astronómicos. Menos mal que en esas vino Pedro y la Fnac a salvarme la vida. Pedro participó con toda la fe del mundo en el sorteo de dos entradas para el concierto del grupo, y al cabo de pocos días Angeles Matesanz, del Departamento de Marketing Cliente de Fnac España, lo felicitaba por haber ganado aquellas entradas. Así, con todos los astros aliados de nuestra parte, fue como pudimos asistir al Starlite de Marbella y disfrutar de una voz y unas canciones que me han acompañado desde la adolescencia.

Lucía Rodríguez en el concierto de Pretenders en el Starlite de Marbella
26 de julio de 2017

 Chrissie dice en su libro que "Gracias por ser auténticos" es el halago más grande que puede hacerse a un músico de rock, por lo que no se me ocurre mejor forma de cerrar esta entrada que dándole las gracias por ser tan auténtica.

Lucía Rodríguez Vicario en el concierto de Pretenders en el Starlite de Marbella
26 de julio de 2017. Fotografía: Pedro Delgado

 Y si queréis saber más de ella y de su grupo, ¡leeros el libro! Incluye además un montón de fotos en el interior.

A TODO RIESGO
Memorias airadas de una Pretender
CHRISSIE HYNDE
Malpaso Ediciones
Traducción de Ezequiel Martínez
http://malpasoed.com/es/libro/a-todo-riesgo/

Las voces con personalidad en el rock se labran a través de muchos años de varias cosas: frustración, soledad, furia, inseguridad, arrogancia, narcisismo o simplemente a golpe de pura perseverancia, lo que quieras menos un profesor. [...] Los cantantes de ópera calientan; los cantantes de rock se iluminan.


viernes, 19 de enero de 2018

UTAH AL DESNUDO


Desnudo, obra de Antonio Ortiz Echagüe. Óleo sobre tela, 145x190 cm.

UTAH

Por Rosa Montero


Una se imagina que Utah está lleno de patanes y mormones. Y que, además, Robert Redford tiene un rancho como Karen Blixen tenía una granja. Por ese prejuicio de los patanes no me extraña que un profesor de Arte haya sido despedido tras permitir que sus alumnos de 10 a 12 años vieran cuadros con desnudos (les mandó hacer un estudio del color). Un padre llamó a la policía acusando al maestro de enseñar pornografía. Los chicos sacaron las imágenes de libros de arte de la biblioteca. Modigliani, Ingres... Pervertidos. Más increíble es que el profesor dijera estar sorprendido de que las imágenes estuvieran en la biblioteca. Pero explicó a los alumnos que la desnudez en el arte era normal. Y esa parece la razón del despido. Al menos el fiscal del condado decidió no presentar cargos porque consideró que los cuadros no eran pornografía. Lo peor es la sensación de que Utah (las nuevas monjas, que diría Javier Marías) ya no pilla tan lejos.

Buscando una imagen con la que ilustrar este artículo de Rosa Montero, aparecido en la sección En diagonal de el diario Sur de Málaga, me he encontrado con esta obra de Antonio Ortiz Echagüe (Guadalajara, España, 1883- Buenos Aires, Argentina, 1942) en la página del Museo Nacional de Bellas Artes de la capital bonaerense. Y eso me ha llevado a leer el siguiente comentario sobre el cuadro, firmado por Roberto Amigo.
En 1919, Marco Sibelius ante una exposición en Witcomb de Antonio Ortiz Echagüe lanzó sus diatribas hacia la influencia de Hermen Anglada Camarasa, que consideraba perjudicial para el arte local: "el joven medio artístico, seducido por las tendencias más anarquizantes e individualistas del momento 'reza' a Gauguin en las horas que les deja libre el culto saturniano de Anglada". Ortiz Echagüe había coincidido con Anglada en la Académie Julian y en la formación bajo el espíritu finisecular cuyos rasgos diversos –simbolismo, orientalismo, realismo– se retoman en la pintura del primero a lo largo de su producción, matizados por el naturalismo del taller de León Bonnat donde se formó plenamente. Su pintura de los años veinte fue asociada tanto con Sorolla como con el regionalismo de Zuloaga (este es notorio en obras como La santera, Musée des Beaux-Arts, Pau). Así, en la recepción de Ortiz Echagüe se enunciaba a los disímiles artistas internacionales del arte español para legitimarlo o desvalorizarlo. 
El artista era una figura conocida en Buenos Aires desde 1913. En 1924 cuando se adquirió este desnudo se encontraba radicado entre Buenos Aires y La Pampa, lugares donde alternó entre 1923 y 1926, combinando la demanda de retratos burgueses con la vida rural. La compra de la obra debe haber estado influenciada por dos motivos: el primero, la reproducción de un artículo de Leopoldo Lugones de 1921, y el segundo, la obtención de la medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid con su pintura de "estilo holandés" Jacobo Van Amstel en mi casa, que el pintor como golpe de efecto expuso en Van Riel en septiembre de 1924. 
En Desnudo la cita erudita a Manet es solo un recurso visual, como en otros desnudos del artista ha sido Goya. La pintura tiene un marcado erotismo apoyado en el contraste de la aristocrática figura femenina, vestida de fiesta, y el cuerpo sugerente recostado desnudo –solo calza zapatos– con una manzana en su mano. El color vigoroso, el manejo técnico de las pinceladas, la gestualidad teatral de la figura bestia y el ambiguo paisaje del fondo captura la atención del espectador, cuya mirada parte de la presencia del cuerpo desnudo. Carlos Reyero ha señalado el erotismo multisensorial y el fetichismo sexual que definen este género de pinturas, practicado, entre otros, por Anselmo Miguel Nieto y Julio Romero de Torres. 
Ortiz Echagüe regresó a su estancia La Holanda en La Pampa en 1933, donde permaneció hasta su muerte, siempre distante de los debates de los exiliados españoles acorde a su ideología monárquica, reconocida al ser nombrado académico correspondiente de San Fernando en 1940.

Me gusta que una cosa me lleve a la otra, y me disgusta que en la tierra de mis queridos The Killers sean tan cerrados. Y ya que hablo de ellos, y estando tan reciente el primer aniversario de la muerte de Bowie, os dejo con la versión que han hecho de Fame, un cover que Pedro me acaba de descubrir.




miércoles, 26 de febrero de 2014

NOS DEJA EL MAESTRO TERUAKI MURAKAMI


The Snowman, de Raymond Briggs (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)


El domingo leí en El País que ha muerto Teruaki Murakami. Quizás no os suene mucho el nombre, pero si os digo que es el realizador de The Snowman y de When the wind blows seguro que sabéis de quién se trata. Ilustrador, animador de series de televisión y director de cine, adaptó en 1982 el libro ilustrado de Raymond Briggs, El hombre de nieve, para un especial de Navidad de la Channel Four. Yo conocía la obra de Raymond Briggs desde mi segundo viaje largo por Reino Unido. Fue en la región del distrito de los lagos, al visitar en Cumberland la fábrica de lápices Derwent, una marca que explota desde hace más de 350 años los yacimientos de grafito natural del valle de Borrowdale. De allí me traje una caja de lápices y un ejemplar de The Snowman, un libro que no contiene ni una sola palabra pero que está ilustrado con los lápices de colores y el buen hacer de Briggs.


The Snowman y los lápices Derwent (Fotografía: Lucía Rodríguez)


 En vista del éxito que tuvo el trabajo de Jimmy Teruaki Murakami, el Canal Cuatro de la BBC le encargó la adaptación de otra historia gráfica de Briggs, When the wind blows. Estrenada como largometraje (The Snowman no llegaba a la media hora) en octubre de 1986, la película marcó un hito en el mundo de la animación, pues se valió de un híbrido entre dibujos animados y stop motion para contarnos cómo vive un matrimonio de jubilados un ataque nuclear soviético al Reino Unido. Además de la técnica y de la historia, contribuyó al éxito de Cuando el viento sopla su banda sonora, con temas de Roger Waters, Genesis, Squeeze, Paul Hardcastle y un como siempre inspiradísimo David Bowie.









 Lo dicho: un maestro que nos deja y al que podemos rendir tributo esta semana viendo de nuevo algunas de sus películas, obras que permanecerán para siempre.

lunes, 17 de febrero de 2014

ATRÁS QUEDÓ SAN VALENTÍN


Lucía Rodríguez en la inauguración de Duffy. Bowie Series. Fotografía: Pedro Delgado

Ya han transcurrido más de 28 años desde que conocí a Pedro y a Bowie en un pub de Manresa. Habíamos ido a un Campeonato de España juvenil y junior de atletismo, y la última noche, agotada la competición, salimos a divertirnos. Recuerdo que entramos en un pub, que Pedro se sentó a mi lado, que proyectaban vídeos musicales en una pantalla y que dejó de darme coba en cuanto aparecieron las imágenes del China Girl. Yo no sabía quién era aquel tal Bowie, pero Pedro me puso rápidamente al corriente. Era la época del álbum Let's Dance, canción que también sonó junto a Modern Love.

 Leído esto, podemos deducir lo especial que resultó que el pasado 14 de febrero, día de San Valentín, inaugurasen en La Térmica la exposición Duffy. Bowie Series, pues la música y la imagen de Bowie forman parte de mi historia sentimental, con canciones que son ya parte de la banda sonora de mi vida.

 El año pasado, en septiembre, bajo el nombre de The Prettiest Star, hice una entrada en este vuestro blog acerca de la exposición del fotógrafo Brian Duffy en Zaragoza, y ahora me resulta increíble anunciaros que al menos una pequeña parte de esa muestra (sólo la parte dedicada a Bowie) ha llegado a Málaga.

Lucía Rodríguez en la exposición Duffy. Bowie Series. Fotografía: Pedro Delgado Fernández

 La inauguración de la exposición fue precedida de una charla a cargo de Chris Duffy, hijo del fallecido fotógrafo (2010), Kevin Cann, biógrafo oficial de Bowie, y Alfredo Taján, director del Instituto Municipal del Libro y fan, como tantos de nosotros, de David Jones y todos sus alter egos.

Alfredo Taján, Chris Duffy y Kevin Cann en el acto de inauguración de la Duffy. Bowie Series   Fotografía: Pedro Delgado Fernández

 Chris, también fotógrafo y asistente durante muchos años de su padre, acompañó sus palabras con las más icónicas imágenes de la obra de Brian Duffy: a color y a blanco y negro, de retratos y escenas, de moda  y de famosos, de publicidad y calendarios, de artistas y mitos de su época. Todo ello al ritmo de Changes, Fame, Heroes, Golden Years o Under Pressure y con el respetable, que llenó la incómoda sala, moviendo la cabeza.

  Kevin Cann, autor del libro Any Day Any Now, The London Years, 1947-1973, que biografía los primeros años de la vida y la carrera artística de David Bowie comentó, entre otras anécdotas, cómo el famoso rayo llegó al rostro del cantante para la portada del álbum Aladdin Sane.


Inauguración de la exposición Duffy. Bowie Series. Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado en la inauguración de la exposición Duffy. Bowie Series. Fotografía: Lucía Rodríguez

 Tenéis hasta el 23 de marzo para visitar la exposición, donde se puede ver también el documental de la BBC, El hombre que fotografió los 60, sobre la vida y el trabajo de Brian Duffy.

sábado, 22 de diciembre de 2012

¡¡FELICES FIESTAS!!


A estas alturas supongo que tendréis el guasáp del móvil y el correo electrónico saturado de felicitaciones, así que, aprovechando que tengo el blog, he decidido felicitaros las fiestas a través de él. Y qué mejor hacerlo con una de las canciones que más suena en casa por estas fechas: The Little Drummer Boy / Peace On Earth, interpretada genialmente por Bing Crosby y David Bowie.






Felices fiestas y próspero Año Nuevo 2013. Ya sé que hay tantas Navidades como personas, y que cada uno las vive según las circunstancias, pero deseo que cada uno de vosotros pase las fiestas de la mejor manera posible y que el 2013 venga cargado de arte, mucho arte, que es lo que hace falta para capotear estos tiempos. 

P.D.: Aunque éste sea el villancico que más suena en mi casa, yo soy más del Last Christmas de Wham, así que ahí va.





jueves, 11 de octubre de 2012

DIRK DZIMIRSKY Y LOS ASTRONAUTAS DE JEREMY GEDDES







De nuevo el azar, la casualidad, vuelve a obrar estos días. Coincidencias increíbles:

 Primera, Alfonso Alonso me da las gracias por las entradas de El Lucy y El Gusa y me envía un enlace para que visite la página de un alemán (un tal Dzimirsky que además da cursos de dibujo y retrato, un artista tan bueno que me hizo pensar que, al menos una vez en la vida, debería asistir a uno de sus cursos) y, a los pocos días, ese mismo alemán cuelga en Facebook una solicitud para encontrar un asistente artístico (a cambio de su magisterio). Sólo faltaría que le escribiese y fuese elegida, pero el Sr. Dzimirsky no necesita alguien para 1 o 2 meses sino para un periodo mucho más largo y eso es algo que, hoy por hoy, no me es factible.






         


                   



 Y segunda, Sergio Camacho me adjunta en un correo unos cuadros de Jeremy Geddes en los que se ven astronautas perdidos, aturdidos o desorientados en la gran ciudad, una ciudad que tiene mucho de escenario apocalíptico, y, acto seguido, la tele anuncia que un austriaco saltará desde la estratosfera a la Tierra vestido de astronauta. 










 Al día siguiente, voy con José Ruiz Blanco a recoger los catálogos para su próxima exposición y, para mi sorpresa, veo que en un cuadro de su serie "Un extraño en el paraíso" aparece un click de playmobil astronauta gravitando sobre un fondo de rocas y agua.


                  


 Esa misma noche, cuando los niños ya se han acostado, apagamos la tele y ponemos un poco de música. Ya había un CD en el equipo y al darle al play suena Space Oddity. Mientras escucho la letra de Bowie, por mi cabeza pasan las imágenes de los astronautas de Jeremy Geddes cayendo a la Tierra.








 Maravillosas coincidencias.




lunes, 3 de septiembre de 2012

THE PRETTIEST STAR









A veces, la banda sonora de tu pareja se convierte en la tuya, sobre todo cuando hablamos del camaleónico David Bowie. Así me ocurre, entre tantas canciones, con The Prettiest Star, el single del álbum Aladdin Sane, cuya portada, realizada por el fotógrafo británico Brian Duffy, abandera la retrospectiva de éste en el Centro de Historias de Zaragoza, del 6 de septiembre al 11 de noviembre, dentro de la programación de Zaragoza Photo' 2012.

   Junto a la portada se pueden ver las veintitantas tomas que realizó el artista ese día, y de las que ya dio un adelanto la revista musical Rolling Stone.




 La muestra de fotografías de Brian Duffy (1933-2010), comisionada por Mario Martín Pareja, cubre cuatro secciones: Faces/Rostros (retratos de actores y celebritis de la época), David Bowie series (Aladdin Sane, Scary Monster, Lodger, White Sand, etc.), Moda y Publicidad (campos en los que fue un verdadero innovador).

   Junto a ellas se pueden ver varios audiovisuales, entre ellos The man who shot the Sixties el documental que la BBC realizó sobre el artista antes de su muerte, y una banda sonora con la música de la época. Manuscritos, hojas de contacto y cámaras del autor completan la exposición junto a memorabilia y revistas que muestran el trabajo del fotógrafo.




P.D.: Esta entrada está dedicada al fotógrafo Sergio Camacho Torres, fan declarado de ambos, autor del afiche publicitario inspirado en una obra de Duffy para el Armario de Mamá.